sábado, 19 de mayo de 2018

EL CIERRE DE “LA PRENSA” DE BARINAS


EL CIERRE DE “LA PRENSA” DE BARINAS
Gehard Cartay Ramírez
El martes pasado escribí mi última columna de opinión en el diario "La Prensa" de Barinas, acosado de tal manera que dejará de publicarse este domingo 20 de mayo de 2018.
En lo personal, no deja de ser doloroso, luego de 22 años ininterrumpidos publicando mis reflexiones cada martes en sus páginas, saber que esta ventana de los barineses se cierra ante las dificultades que afrontan sus editores para seguir haciéndole llegar el periódico a sus miles de lectores en la geografía barinesa y más allá.
Su cierre es, pues, otra nefasta consecuencia de la “hegemonía comunicacional” que, desde sus inicios, viene ejecutando el régimen chavomadurista, y que no es otra cosa que la liquidación de la libertad de opinión y de información en Venezuela, tal como aconteció en los países nazifacistas y acontece aún donde el cadáver insepulto del comunismo lo sostiene una cáfila perversa y corrupta, como ahora en Venezuela.
El cierre de La Prensa de Barinas se suma al de otros numerosos diarios regionales y nacionales, a los que el monopolio del régimen se niega a venderles los insumos para su edición. Como se sabe, desde que el chavomadurismo llegó al poder, y a través del control de cambio, se convirtió en el único importador -y, por tanto, el único vendedor también- del papel periódico, la tinta y los demás materiales que hacen posible la impresión de un periódico.
Se trata, entonces de una espada de Damocles que les permite acabar con cualquier periódico que no les guste, así como a través de Conatel también han venido cerrando emisoras y televisoras independientes. Por desgracia, en su lugar el régimen funda periódicos, radios y televisoras a través de las cuales sólo difunden su propaganda totalitaria y les niegan a quienes lo adversan cualquier posibilidad de emitir su opinión o de informar su posición.
En el caso concreto del cierre de La Prensa hay que destacar varias cosas. En primer lugar, se cierra un medio de comunicación que durante más de 30 años ha estado al servicio de Barinas y de sus mejores causas, así como un instrumento formidable, a través del cual las comunidades exponían sus problemas y reclamos, porque fue también una cantera de periodismo sensible y atento a las inquietudes y necesidades de la gente. 
La Prensa también ha sido un medio plural y abierto a todos, gracias a la amplitud, ecuanimidad y excelente criterio de su director fundador, nuestro amigo don Alberto Santeliz Meléndez, hijo adoptivo de Barinas, a quien mucho le debe la región, así como a su recientemente desaparecido editor, don Ruvico Ramírez.
El cierre de un medio siempre es muy lamentable y en este caso, cuando nos abrió sus páginas en muchas ocasiones, lo es más aún. En lo personal, tanto en mi lucha opositora como cuando por decisión del pueblo de Barinas fui electo su gobernador (1993-1996), La Prensa se comportó de manera plural y abierta, por lo que siempre y en toda ocasión contó también con mi respeto y consideración.
Por desgracia, y como consecuencia del totalitarismo en marcha, aquí y en toda Venezuela hoy la sociedad civil se muestra impotente y en muchos casos temerosa, en lugar de protestar y luchar contra la hegemonía comunicacional chavomadurista. Estos diarios y emisoras de radio y TV obligados a cerrar o cerrados por la censura oficial, y que siempre fueron sus portavoces, muchas veces no cuentan con la necesaria solidaridad de las comunidades a las cuales prestaron tantos servicios, lo cual no deja de ser muy lamentable.
Con La Prensa se cierra también una pujante empresa que fue fuente de empleos para muchos barineses durante más de tres décadas, así como promotora de servicios y bienes para la comunidad.
Se trata, en definitiva, de otro medio de comunicación que cae víctima de eso que el chavomadurismo ha llamado “hegemonía comunicacional”, uno de sus rasgos dictatoriales más despreciables.
@gehardcartay
El Blog de Gehard Cartay Ramírez
LA PRENSA de Barinas (Venezuera) - Martes, 15 de mayo de 2018.

domingo, 13 de mayo de 2018

ROBO Y DESPOJO, POLITICA DEL RÉGIMEN


ROBO Y DESPOJO, POLITICA DEL RÉGIMEN

Gehard Cartay Ramírez
Por regla general, no acostumbro a tratar temas personales o familiares en esta columna. Su contenido casi siempre lo constituye el análisis de la terrible situación del país y sus lamentables consecuencias.
Sin embargo, en esta oportunidad las circunstancias me obligan a referirme a un tema que me toca muy de cerca: la invasión, robo y despojo de que han sido objeto los propietarios de la finca “La Primavera”: los hermanos Febres Villalba, es decir, mi esposa Marisela, e Isilio, Mariana, Fernando y Gerardo.
Este viernes, un simple twiter del presidente del Instituto Nacional de Tierras (@luiSoteldopapel) anunció que había hecho “efectivo el rescate de 749 hectáreas del Hato La Primavera, entregadas a 20 colectivos campesinos de la parroquia Alto Barinas”.
Hasta el momento en que escribo estas notas, mediodía del lunes 07 de mayo, los afectados por este vulgar despojo de su legítima propiedad privada no habían recibido ni siquiera una notificación oficial al respecto, lo que dice mucho de la forma inconstitucional, ilegal y contraria a los derechos humanos con que manejan estos asuntos el régimen y sus funcionarios.
Este es uno, por supuesto, de los miles de casos en que el chavomadurismo –tal como lo viene haciendo desde sus inicios– desconoce el derecho de propiedad privada y actúa de manera arbitraria, demagógica e irresponsable contra fincas e industrias en plena producción con el argumento mentiroso de que se encuentran ociosas, y procede a entregárselos a sus “colectivos”, sin fórmula de juicio y en abierta violación de la Constitución, las leyes e, incluso, la Declaración Universal de los Derechos Humanos.
Este proceso de invasión, robo y despojo contra la finca “La Primavera” y otros predios adyacentes comenzó cumpliendo el libreto chavomadurista al respecto: el dos de febrero de 2016, sus invasores penetraron de manera violenta en la propiedad privada de los Febres Villalba, y desde entonces, no hubo forma ni manera de desalojarlos, ni de garantizar, en consecuencia, la siembra de las 700 hectáreas de maíz que desde hace décadas venía produciendo esa finca, mucho menos la integridad personal de los trabajadores, amenazados por sujetos armados y violentos.
Se conformó, desde entonces, un cuadro de impunidad a favor de los invasores, algunos de ellos traficantes de tierra también. Fueron numerosas las diligencias de los propietarios ante los organismos de seguridad y orden público de la gobernación y del gobierno nacional solicitando el cumplimiento del decreto contra las invasiones, firmado por el maestro Chávez como gobernador. Ninguna de esas peticiones fue atendida. Se procedió a “ruletearlas”, es decir, a remitirlas a otros organismos y estos, a su vez, las devolvían, en una burla siniestra y recurrente.
Fueron dos años de absoluta impunidad en beneficio de los invasores, y de burla y desconsideración contra los propietarios de la finca “La Primavera”. El objetivo siempre fue amparar a los invasores y negar los derechos de los Febres Villalba. De nada valieron la tradición legal de la propiedad, adquirida por su bisabuelo hace cien años, ni que gozara de una medida judicial de protección agroalimentaria, ni que estuviera certificada como finca mejorable, ni que durante cuatro generaciones “La Primavera” siempre hubiera sido una finca en permanente producción agropecuaria. 
Mientras tanto, la invasión dio paso al robo de parte de la maquinaria agrícola (entre ellos, un tractor y un camión, hechos denunciados formalmente) y de sus componentes, insumos de siembra, transformadores eléctricos con sus respectivos postes y cables, árboles maderables y, finalmente, saqueo y destrucción de la casa de la finca. Todo ello se puso en conocimiento de las autoridades competentes en su momento y ninguna se dio por enterada, mucho menos alguna de ellas procedió a detener el desvalijamiento de la propiedad.
Así se llegó al despojo definitivo por parte del régimen, repitiendo una vez más política de saqueo y robo de una unidad agrícola en plena producción, despropósito que repiten desde hace varios años, y que explica en parte la escandalosa falta de alimentos y su carestía, gravísimo problema, entre muchos otros, que hoy afecta a la gran mayoría de los venezolanos. En premio a su acción vandálica e ilegal, las tierras de la finca “La Primavera” han sido entregadas a los invasores, en flagrante violación de la Constitución y de las leyes respectivas.  
El despojo y robo de la finca de “La Primavera” es apenas uno entre muchos. Pero revela, una vez más, la tragedia que viene afectando a Venezuela desde la llegada del actual régimen al poder y que se sintetiza en la violación constante de los derechos humanos, de la propiedad privada, de la iniciativa personal y en la ruina creciente del aparato productivo privado, el único que garantiza la producción, la productividad y miles de empleos, visto que las empresas expropiadas por el Estado hoy se encuentran quebradas y acabadas.
@gehardcartay
El Blog de Gehard Cartay Ramírez
LA PRENSA de Barinas (Venezuela) - Martes, 08 de mayo de 2018.
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sábado, 28 de abril de 2018

LA OPOSICION: OBSTÁCULOS Y OPCIONES


LA OPOSICION: OBSTÁCULOS Y OPCIONES
Gehard Cartay Ramírez
La lamentable división de la oposición democrática ante los supuestos comicios de mayo próximo y la fuerte tendencia a no participar por parte de sectores mayoritarios contrarios al régimen, son francamente preocupantes.
Lo primero que debe destacarse es la falta de unidad opositora. Este es un tema que afecta el desarrollo de una táctica exitosa para salir del régimen, objetivo estratégico fundamental e inmediato. Por desgracia, distintos motivos –algunos de ellos ciertamente despreciables y ominosos– la han venido fomentando, y sobre ellos, en su momento, habrá que producir una seria discusión.
En este sentido, pudiera decirse que, además de la falta de unidad, existe también una escandalosa falta de claridad entre  alguna dirigencia opositora, donde existen sectores que no han terminado de entender la verdadera naturaleza totalitaria del régimen, al punto tal que se comportan –antes y ahora– como si viviéramos en una democracia funcional, lo cual no es cierto, desde luego.
Al parecer, todavía hay quienes no han entendido algo que sí ha comprendido la mayoría, aunque, por desgracia, para mal, al condenarse a la omisión frente al régimen. Me explico: el chavomadurismo ha convencido a mucha gente de que votar es irrelevante, o sea, “votas, pero no eliges”. Elegimos la Asamblea Nacional, pero inmediatamente el régimen y su tribunal supremo la inhabilitaron. Elegimos varios gobernadores, pero el régimen y su CNE los trampearon. Y aún así, hay quienes quieren participar en las próximas elecciones, sin garantía alguna y, lo que es más grave, sin atreverse a exigirlas, lo que además podría atraerles algunos abstencionistas.
Ha sido justamente esa falta de claridad opositora la que ha permitido la aceptación continuada del aparataje electoral del régimen, diseñado para cumplir sus siniestros propósitos. Y si bien es cierto que las oportunidades electorales nunca deben desaprovecharse para contactar la gente, la verdad es que, luego de 20 años en ese macán, lo sensato sería discutir si vale la pena insistir en esa vía sin exigir a cambio condiciones que garanticen que la voluntad de los venezolanos sea respetada, y no seguir como hasta ahora con una participación que vota pero no elige.
(Por cierto que no se entiende cómo una candidatura que pretende presentarse como alternativa frente al régimen no haya seguido insistiendo al respecto. Lo plantearon al principio, y hasta condicionaron su participación, pero luego olvidaron esa promesa. Hoy su mensaje de campaña parece más propio de los lejanos tiempos en que se respetaba la voluntad popular, y no el que debe plantearse en la situación excepcional que enfrentamos, y que no puede definirse de otra manera sino como lo que es: unas elecciones que no son competitivas, como gustan decir algunos politólogos y analistas.
Pero esa falta de claridad a veces resulta insólita. Por ejemplo, leí un tweet del 21 de abril, atribuido al candidato Falcón, donde afirma que el problema de Venezuela “es la economía y no la política”. Sorprendente diagnóstico porque ha sido el modelo politico castrochavista el que producido la tragedia que sufrimos desde hace tiempo. No creo que cueste mucho entender que la política condiciona todo lo demás, y muy especialmente la economía. Así, una democracia sólo se sostiene sobre una sólida economía social de mercado, y nunca en una economía comunista, estatizada y enemiga de la libre iniciativa.)
Otro motivo de preocupación en la difícil situación de la oposición lo constituye la falta de un liderazgo que nos una a todos. Hablo de liderazgo colectivo y, desde luego, de uno con rostro propio. Por ahora, carecemos de partidos fuertes y de líderes con arraigo popular que encausen el mayoritario descontento popular frente a la corrupcion, incapacidad e insensibilidad de actual régimen.
La situación, en este sentido, es tan dramática que la revela en toda su magnitud, como anotamos al inicio de estas cavilaciones, la existencia de dos sectores opositores, uno que no participará en los próximos comicios, y otro minoritario que sí lo hará, pero con una candidatura que, por cierto, presenta debilidades preocupantes, siendo la más grave su falta de credibilidad y de pegada opositora frente a un régimen que ha arruinado a los venezolanos.
Lo deseable sería que se continuara la lucha por las justas condiciones electorales que señalan la Constitucion, las leyes y la equidad. Que se lograra la convocatoria de las elecciones presidenciales para finales de 2018, conforme la Carta Magna. Y que, desde luego, la oposición unida y todos aquellos que rechazan el modelo chavomadurista puedan escoger una candidatura de consenso para enfrentar en condiciones justas y legales al empeño continuista del régimen.
Ojalá la dirigencia opositora en su totalidad pueda ver el bosque y no sólo los árboles, como reza un viejo adagio popular. No será fácil, pero hay que intentarlo.
@gehardcartay
LA PRENSA de Barinas (Venezuela) - Martes, 24 de abril de 2018.
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miércoles, 18 de abril de 2018

LA OPOSICIÓN EN SU LABERINTO


LA OPOSICIÓN EN SU LABERINTO
Gehard Cartay Ramírez
A pesar de ser mayoría entre los venezolanos, no la tiene fácil la oposición venezolana frente a las presuntas “elecciones” del mes que viene.
Para comenzar, sus fuerzas están divididas en este momento. Diversos motivos, que no voy a entrar a analizar en profundidad ahora, la han partido en dos toletes, de los cuales el más grande se muestra hoy reacio a participar en la convocatoria del tramposo CNE del régimen. Sus razones son valederas, sin duda, aunque su debilidad es haber adoptado una actitud omisiva, lo que nunca arroja frutos en la política y en cualquier actividad.
Pero su argumentación para no ser comparsa de la tramoya electoral del régimen de Maduro es impecable. Nadie en su sano juicio cree en la imparcialidad, decencia y pulcritud del “árbitro” electoral madurista. Nadie, insisto, ni siquiera los participacionistas opositores, quienes sólo apuestan al milagro de una avalancha de votos a su favor como única manera de “evitar” el fraude.
Lamentablemente para ellos, esa avalancha luce difícil ahora, mientras no convenzan a la mayoría opositora que no parece dispuesta a votar por evidentes razones. Pero, además, tienen en contra nada menos que la ausencia de casi cuatro millones de opositores que han abandonado el país en busca de lo que les niega aquí el chavomadurismo.  Y no hay manera de contar con esos votos, si acaso los convencieran, ya que el CNE se niega abrir el registro de electores en el extranjero, como está obligado a hacerlo, justamente porque al régimen no le conviene.
Si esto pareciera ser así, entonces se anula también el argumento de que “si todos votamos, gana Falcón”, o la falsedad de que este sólo perdería por culpa de quienes no voten. Así las cosas, la opción participacionista no parece viable, al menos en este momento. Y aunque todos sabemos que la política es muy dinámica, el tiempo es muy corto de aquí al 20 de mayo para cambiar las cosas, si es que se producen esas “elecciones”.
Por lo demás, la oposición participacionista tiene otra grave dificultad para atraer a la mayoría opositora negada a votar: el haber adoptado una posición unilateral en contra de la mayoría de la MUD y sectores de la sociedad civil, que anunciaron que no participarían, lo que rompe la unidad entre quienes adversamos al régimen. Y eso no es poca cosa, sumada a la debilidad de los grupos partidarios que apoyan su candidatura –a la que no voy a entrar a calificar, como tampoco a sus adherentes–, donde, por ejemplo, existe una fracción de mi partido Copei, y no su totalidad.
En abono de su tesis los participacionistas alegan que en 2015 la oposición ganó las elecciones de la Asamblea Nacional con el actual CNE y sus condiciones. Se trata de una media verdad, porque ciertamente ganó –ojo: en unidad total, no hay que olvidarlo tampoco, y ese no es el caso actual–, pero por un descuido del régimen y su CNE, quienes desde entonces se propusieron no volver a incurrir en aquel error y lo han demostrado con creces hasta el día de hoy.
Si alguien lo duda, allí está el recuerdo de las recientes elecciones de gobernadores, a las que también concurrió unida la oposición, y aún así “perdió” la mayoría de los estados, incluido Lara (cuyo gobernador derrotado es ahora el candidato participacionista), y las de alcaldes, donde sólo hubo participación de algunos sectores opositores. Tampoco debe olvidarse, por ejemplo, el fraude desvergonzado que se le hizo al candidato a gobernador de Bolívar, Andrés Velásquez, hecho que también se repitió en otras entidades, pero cuyos candidatos no tuvieron las gónadas para denunciarlo con pruebas ante el inefable CNE actual.
Y todo ello para no hablar de la “elección” de la constituyente madurista, parapeto con el que ahora justifican todas sus tropelías inconstitucionales y legales, incluyendo la convocatoria del 20 de mayo. No hablemos tampoco del desconocimiento sistemático que el régimen le ha hecho a la Asamblea Nacional como representación legítima de las dos terceras partes de los venezolanos. ¿O faltarán otros ejemplos para convencer a alguien de la vileza del madurismo y su organismo electoral?
¿Si todas estas canalladas las hicieron tratándose de la Asamblea Nacional, gobernadores y alcaldes, no cree usted, amigo lector, que con más razón lo harán cuando lo que está en juego es el “premio mayor”, es decir, la presidencia de la república?
En todo caso, no niego que tienen razón quienes reclaman una posición más proactiva por parte de la oposición que ha decidido no participar y, por lo visto, pareciera quedarse hasta ahora de brazos cruzados. Sobre este punto tratará mi columna de la semana próxima, si Dios quiere.
   @gehardcartay
LA PRENSA de Barinas (Venezuela) - Martes, 17 de abril de 2017.
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