lunes, 2 de octubre de 2017

“LA FUERZA ES LA UNIÓN”



“LA FUERZA ES LA UNIÓN”
Gehard Cartay Ramírez
La frase que le sirve de título a esta nota forma parte de la letra de nuestro Himno Nacional.
Por eso también debería formar parte del ideario venezolano. Y debería formar parte, así mismo, del ideario de la oposición democrática que lucha para sacar al país de la pesadilla chavomadurista que sufrimos desde 1999.
Sin embargo, todavía en ciertos sectores opositores hay resistencias absurdas frente al tema de la unión y de su fuerza táctica y estratégica. Tal vez se deba a que todavía pareciera que somos aquel país “de reputaciones consagradas y vanidades engreídas”, que describió algún escritor del siglo XIX. Y es que no faltan ambas, así como individualismos exacerbados que siempre se consideran por encima de los intereses colectivos, una vieja tara en el liderazgo venezolano de casi siempre.
La MUD ha ensayado, con tino e inteligencia, la elección de sus candidatos por el sistema de elecciones primarias, lo que ha permitido escoger sus candidatos a gobernadores y medir el liderazgo de los aspirantes. Se trata de una fotografía que deben estudiar con cuidado quienes han resultado ganadores, si es que, en verdad, quieren también ganar las elecciones del próximo 15 de octubre.
Porque de lo que se trata es de unir el esfuerzo de todos aquellos factores de la MUD que compitieron y realizar un sólo esfuerzo que conjugue todos los liderazgos para alcanzar la victoria. Y hay que ir más allá todavía. Hay que sumar a quienes no participaron en ese proceso y a quienes no forman parte de la MUD. Hay que sumar incluso a chavistas disidentes y a todos aquellos que creen en la necesidad de un cambio verdadero en el país y en las regiones.
Hay que desterrar también el triunfalismo y no caer en la estupidez de subestimar al adversario, pues ambos elementos son gravísimos peligros para quien pretenda ganar una elección. Las elecciones se ganan el mismo día en que se realizan, no antes. Pero una estrategia acertada, basada en este caso en la unidad de todos quienes adversamos al régimen madurista, y un trabajo de contacto con todos los sectores, con un mensaje que emocione realmente, son elementos claves para una victoria segura. Lo otro es medir realmente la fuerza del adversario y no menospreciarla, si queremos derrotarla.
En Venezuela hay una lógica animadversión y un profundo rechazo a Maduro y su régimen. Se siente en todos lados y ha terminado inundando la geografía nacional. No es para menos. Esta manga de ineptos y corruptos, que acabaron con el país en estos 18 años y lo siguen saqueando para hacerse cada vez más ricos mientras los venezolanos son cada vez más pobres, no merecen sino el rechazo colectivo y la lucha tenaz para sacarlos del poder.
Esta realidad deben subrayarla los candidatos a gobernadores y sus comandos, porque tiene que ser encausada debidamente. Si así se hace, la oposición avanzará con más fuerza, derrotando de antemano al abstencionismo amenazante desde sus propias filas, y acorralando aún más  los candidatos del régimen, a quienes muy pocos les creen así  prometan el paraíso terrenal pues no tienen ya como responderle al pueblo, luego del desastre que ellos mismos han provocado en estos fatídicos 18 años.
En el caso de Barinas, el candidato escogido en las primarias, Freddy Superlano, tiene a su favor la importante premisa de que representa un liderazgo nuevo y fresco. Debería cuidar esa especial circunstancia e impedir que la puedan contaminar interferencias de otro orden. Advierto de antemano que no estoy aconsejando a nadie, pues nadie me lo ha pedido. Sólo sugiero observaciones que puedan ayudar al triunfo de la oposición en Barinas y en toda Venezuela.
Insisto, sí, en la fuerza de la unión. Distraernos en divisiones absurdas sólo demostraría mediocridad y mezquindad, que en nada coadyuvan al ideario de unidad que nos reclama el momento presente. Por ello hay que dejar de lado las diferencias que puedan poner en peligro el objetivo de derrotar la régimen. Las otras diferencias, las que dictan el pluralismo y la democracia entre las fuerzas opositoras, esas siguen siendo necesarias y sanas, entre otras cosas porque son su mayor mérito a la hora de unirse.
No hay que olvidar, como lo afirmara recientemente el Grupo Santo Domingo en su III Manifiesto, que “la elección de gobernadores es otra oportunidad para derrotar al régimen”. Por lo tanto, hay que hacer un llamado a todos los demócratas para que participen, porque sólo quienes no tienen votos son los que no quieren que los demás voten.
No permitamos que el abstencionismo se convierta en un aliado del madurismo.
El blog de Gehard Cartay Ramírez
LA PRENSA de Barinas (Venezuela) - Martes, 26 de septiembre de 2017.
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viernes, 22 de septiembre de 2017

18 AÑOS DE DESTRUCCIÓN



18 AÑOS DE DESTRUCCIÓN
Gehard Cartay Ramírez
En estos 18 ya largos años, el chavomadurismo hundió a Venezuela y destruyó el país que veníamos siendo.
En cambio, en apenas 12 años el presidente Franklin Delano Roosveelt sacó a Estados Unidos de la gran depresión, reactivó su economía, rescató a millones de ciudadanos de la pobreza, creó millones de puestos de trabajo -derrotando así el desempleo descomunal creado por el crack del año 29-, construyó grandes obras de infraestructura como autopistas, represas y centrales eléctricas, convirtiéndolo en la primera potencia industrial y militar, y hasta ganó la segunda guerra mundial, aliado con los ingleses y los soviéticos, derrotando así nazifascismo, encabezado por Hitler y Mussolini.
En sólo 12 años, Konrad Adenauer, el gran líder demócrata cristiano europeo, a través de lo que históricamente se ha conocido como “el milagro alemán”, levantó a Alemania Federal de sus propias cenizas, recuperó la economía, creó empleo y productividad para sacar a millones de compatriotas de la pobreza y la miseria, reconstruyó la infraestructura destruida por la guerra, colocó a su país entre las grandes potencias mundiales e instauró la Economía Social de Mercado y de Democracia Política, que sería -andando el tiempo- la pionera del Estado de Bienestar, hoy imperante en buena parte del continente europeo.
En apenas 12 años, Inglaterra, conducida por el formidable liderazgo de Winston Churchill, también salió del saldo trágico de la segunda guerra mundial, durante la cual sus ciudades sufrieron los rigores de los incesantes bombardeos de la implacable aviación de Hitler. Y, sin embargo, sus gobernantes, en poco tiempo, construyeron una nueva economía, reabrieron sus fábricas y medios de producción destruidos, crearon nuevos empleos, mejoraron los niveles de calidad de vida y hoy están integrados a las economías más sólidas.   
En sólo 12 años, los demócratas cristianos italianos, encabezados por Alcide De Gásperi, también lograron rescatar su país de las consecuencias devastadoras del delirio y la demencia de Mussolini y los efectos del conflicto bélico mundial. Durante ese tiempo, reactivaron el aparato productivo, rebajaron los índices de pobreza y hambre entre sus ciudadanos, se integraron a la economía mundial y reconstruyeron a Italia, hoy convertida en una de las economías más fuertes del planeta.
En apenas 12 años, los japoneses resucitaron a su destruido país, luego de la locura de sus militares guerreristas al aliarse con Hitler y Mussolini y perder la guerra, sufrieron los efectos devastadores de las dos primeras bombas atómicas que destruyeron Hiroshima y Nagasaki, con saldo terrible de cientos de miles de muertos. Aún así, doce años después, el Japón civilista y democrático ya había reconstruido su economía e infraestructura, convirtiéndose en una potencia industrial como pocas y entrado en el selecto grupo de los países plenamente desarrollados del mundo.
En el caso venezolano -sin haber sufrido, por supuesto, los estragos de un conflicto bélico de gran magnitud-, también es cierto que, a partir de 1959 y hasta 1972, exactamente en un período similar de 12 años, nuestro país también logró grandes avances, sin disponer entonces de los altos precios petroleros que desde hace una década ha dilapidado el régimen chavomadurista. Así, por ejemplo, masificó la educación, se construyeron miles de escuelas, cientos de liceos y decenas de universidades, así como numerosos hospitales, centrales eléctricas, autopistas y carreteras, cientos de miles de viviendas, aparte de haberse reactivado la economía y el aparato productivo como pocas veces antes. Y, sin embargo, por si fuera poco, entre 1960 y 1968, esos gobiernos tuvieron que enfrentar al golpismo militar de derecha e izquierda y las guerrillas terroristas financiadas por Fidel Castro.
Traigo a colación todas estas experiencias de gobierno exitosas en apenas 12 años, para que nos demos cuenta del espectacular fracaso del actual régimen desde 1999, a pesar de que ha tenido mucho más tiempo, pero también muchísimos más recursos financieros.
Sin embargo, Venezuela es hoy una nación en ruinas. De aquel pujante país que teníamos hace 18 años sólo quedan recuerdos y más nada. Hoy somos una población insólitamente empobrecida cada vez más por el régimen, sin comida suficiente, sin medicinas, azotada por la inseguridad, con la mayor corrupción e inflación del planeta. En definitiva, el chavomadurismo ha resultado una maldición para todos.
Los más de 950 mil millones de dólares que el chavomadurismo ha despilfarrado y robado en estos 18 largos años no los gastaron los países europeos ya señalados para alcanzar su reconstrucción y salir adelante; ni siquiera los gobiernos republicanos de Venezuela desde 1830 hasta 1998.
Por eso los venezolanos no pueden perdonarlos. Que los perdone Dios, si acaso.
@gehardcartay
El Blog de Gehard Cartay Ramírez
LA PRENSA de Barinas (Venezuela) - Martes, 26 de septiembre de 2017.
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jueves, 21 de septiembre de 2017

LA OPOSICIÓN Y EL REALISMO POLÍTICO


LA OPOSICIÓN Y EL REALISMO POLÍTICO

Gehard Cartay Ramírez
Ya la MUD escogió sus candidatos a gobernadores en todo el país. Ahora debe enfrentar lo que viene, pero con realismo político.
Resulta obvio que el régimen no esperaba que la mayoría de la oposición democrática participara en la supuesta elección de gobernadores. Resulta obvio también que calculó mal su jugada, al dar por seguro que aquella no participaría, presionada por alguna gente decepcionada por la elección de la fraudulenta Constituyente madurista o porque ya no sienten que podamos salir de la dictadura de manera inmediata.
Se sabía de antemano que si la oposición no postulaba candidatos, entonces el régimen haría sus elecciones y se cogería todas las gobernaciones, sin mucho esfuerzo y gracias al criterio de quienes sostenían la conveniencia de no participar. Está claro que ahora la realidad es otra.
Pero no hay que llamarse a engaño con lo que viene al respecto. La perversidad y el carácter decididamente dictatorial del régimen madurista los llevará a adoptar cualquier medida para prolongar su permanencia en el poder, no importa si la misma es inconstitucional, ilegal e inmoral.
Los “juristas” perversos del oficialismo podrían estar barajando, a mi juicio, cuatro escenarios. Uno: nuevo aplazamiento de las elecciones, apelando a cualquier argumento, por traído de los cabellos que pueda ser. Ya lo hicieron el año pasado y no pasó nada. Lo pueden volver a hacer otra vez, confiados en que tampoco ocurrirá nada.
Dos: convocan las elecciones, pero a través de su fraudulenta “constituyente” madurista “inhabilitan” los mejores candidatos de la MUD, tratando de debilitar su opción y escoger indirectamente aquellos que le más convendrían. Este es un escenario bastante probable también, aunque, por lo visto, el voto opositor va apoyar a cualquier candidato suyo.
Tres: La oposición gana la mayoría de las gobernaciones, pero la fraudulenta “constituyente” madurista termina de quitarle atribuciones a aquellas, hasta hacerlas perfectamente inútiles. Ese camino lo vienen transitando desde hace tiempo, de manera que no tendría nada de extraño que lo intenten.
Cuarto: la fraudulenta “constituyente” madurista elimina la figura de gobernadores y alcaldes en función de su proyecto de Estado Comunal, o también podría aprobar que los gobernadores sean designados otra vez por el presidente de la República.
Alguien me dirá que todo esto es inconstitucional. Y es verdad. Pero todo lo aprobado por la fraudulenta “constituyente” madurista lo ha sido, alegando la escandalosa mentira de que son un poder “supraconstitucional” y “originario”. Y no lo son: ni una ni otra cosa. Ellos no pueden sustituir la vigente Constitución de 1999, ni su poder es originario.
Lo que sí es cierto es que no quieren hacer las elecciones de gobernadores porque se saben derrotados de antemano. Saben que el repudio generalizado del pueblo venezolano a la dictadura les impedirá ganar alguna gobernación, si acaso. Saben que si se cuentan en unas elecciones regionales quedarán, una vez más, desnudos de apoyo popular ante la comunidad internacional y se comprobaría de nuevo que carecen del respaldo de la gran mayoría de los venezolanos.
Ahora unas brevísimas reflexiones sobre las primarias de la MUD. Lo primero que debe anotarse es que los resultados en todo el país no son para engolosinarse. (En el caso particular de Barinas los resultados fueron muy estrechos entre los aspirantes. Por lo tanto, el ganador necesita de los otros dos precandidatos y quienes los apoyan, porque pretender asumir el próximo desafío electoral de manera personalista y sectaria sería un gravísimo error.)
 Por otra parte, la altísima abstención también obliga a los precandidatos triunfadores a trabajar más duro y en unidad con los derrotados y sus equipos. Ya se sabe, desde luego, que en este tipo de procesos la abstención siempre se hace presente. También se sabe que muchos opositores consideraban este evento como una competencia entre los partidos de la MUD y que de antemano votarán por los elegidos.
Todo eso se sabe. Pero algo ocurrió y hay que analizarlo, porque la concurrencia ha debido ser mayor, especialmente luego de la exitosísima jornada del 16 de julio pasado. Todo ello obliga, insisto, a no confiarse en un triunfalismo estúpido ni a subestimar al adversario. Cuidado con ambas tentaciones.
No quiero ser “aguafiestas”, sino realista. Hay que estar preparados para lo que viene: las emboscadas del régimen, sus maniobras perversas para seguir aferrados al poder, su desconocimiento continuado a la soberanía popular. Si hay elecciones, los candidatos de la MUD deben saber que no van a un carnaval electoral, sino a una dura prueba, donde tendrán que sumar y no dividir, y poner en el terreno su compromiso, su coraje y hasta su vida.
@gehardcartay
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LA PRENSA de Barinas (Venezuela) - Martes, 12 de septiembre de 2017.
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