martes, 15 de diciembre de 2015

¡GLORIA AL BRAVO PUEBLO!



¡GLORIA AL BRAVO PUEBLO!
Gehard Cartay Ramírez
Tal como se esperaba, el contundente triunfo de la MUD este domingo abre una nueva etapa histórica en Venezuela.
La lectura correcta de esa formidable victoria radica, a mi juicio, en el contundente voto castigo contra el régimen de Maduro y su cúpula podrida. Y así deberían comprenderlo tanto ellos como la dirigencia opositora. Porque lo ocurrido tiene una única razón: los venezolanos estamos hartos ya de un modelo político y económico que sólo ha traído muerte, ruina, hambre, desempleo y pésima calidad de vida.
Por eso mismo, los resultados no podían ser otros: esta victoria aplastante del descontento nacional -a través de los candidatos de la MUD- estaba anunciada desde hace tiempo sobre un régimen que nos ha sometido a la peor crisis que Venezuela ha sufrido en  los últimos cien años.
Por eso mismo, la protesta del pueblo se hizo a través del voto. Lo que se ha producido es una auténtica rebelión cívica de un país que quiere cambio y exige urgentes rectificaciones para no seguir hundiéndose en el precipicio de la ruina, el hambre y la miseria, producto de las nefastas medidas políticas y económicas adoptadas desde hace 17 años.
Y en esa rebelión popular -esto hay tenerlo muy claro, amigos lectores- hemos participado quienes adversamos desde sus inicios al régimen, pero también ahora sectores del chavismo de abajo, que sufren, como todos, el calvario de la inseguridad desbordada con sus 250.000 asesinatos desde 1999, la pobreza creciente, la escasez de alimentos, el alto costo de la vida, la peor inflación del mundo y la crisis de los servicios públicos, gracias a un régimen ineficiente y corrupto como el actual.
Por eso mismo triunfó el voto castigo en su contra. Que nadie se llame a engaño entonces. Que nadie de la MUD se engolosine con este triunfo. Que nadie lo asuma como fruto de su liderazgo, nacional o regional. La gente votó contra el régimen y a favor del cambio que todos queremos. Y los diputados de la MUD elegidos este domingo deben estar ahora al servicio de esa aspiración colectiva por mejorar nuestra calidad de vida, enderezar el rumbo del país y salir del criminal atolladero a que nos ha conducido el régimen derrotado este domingo.
Por eso mismo, la gente votó masivamente sin fijarse mucho en los nombres y apellidos de los candidatos, independientemente de sus méritos y de la extraordinaria campaña electoral que hicieron venciendo todo tipo de abusos oficiales y el ventajismo corrupto del régimen.
Porque la verdad es que la gente votó por algo muchísimo más importante. Votó por el cambio urgente que todos ansiamos, insisto. Y ojalá que el liderazgo opositor no se equivoque a la hora de evaluar lo ocurrido, si es que aspiramos en verdad lograr ese cambio verdadero en las próximas batallas electorales que tenemos por delante.
En ese propósito histórico, los dirigentes de la MUD deben comprometerse a mantener y consolidar la unidad por encima de todo. Fue la unidad de todos los factores que la integran la que hizo posible este triunfo clamoroso, junto al respaldo de sectores chavistas molestos con Maduro y su cúpula podrida. Fue un esfuerzo colectivo, un anhelo nacional, más allá de los liderazgos y los proyectos políticos. Y esto no puede olvidarse.
Por lo tanto, la MUD está también obligada a administrar su victoria con inteligencia, humildad y sensatez. No puede ahora hacer suyas la arrogancia, la prepotencia y la perversión hegemónica que condujeron al régimen a este estruendoso fracaso. Por el contrario, debemos apostar por la unidad nacional, la reconciliación de la familia venezolana y la grandeza de miras, si queremos sacar a Venezuela del foso en que ahora se encuentra.
El régimen, por su parte, debería asimilar la rotunda lección que el pueblo le ha dado al castigarlo como lo ha castigado con su voto. Cerca de ocho millones de votos en contra y más que duplicados en número de diputados, son datos que lo deberían obligar -si quieren a Venezuela y son inteligentes- a intentar las necesarias rectificaciones, abandonando su prepotencia, hegemonía y odio contra quien disiente de ellos. Está por verse si tendrán la grandeza para hacerlo.
Venezuela entra en una nueva etapa de su devenir republicano, luego de estos 17 años de odio, exclusión y destrucción. Vendrán pues nuevas victorias populares para enderezar el rumbo y construir el país que todos soñamos.
   @gehardcartay
El Blog de Gehard Cartay
 LA PRENSA de Barinas (Venezuela) - Martes, 08 de diciembre de 2105.







jueves, 3 de diciembre de 2015

¡PÁSALES LA FACTURA!



¡PÁSALES LA FACTURA!
Gehard Cartay Ramírez
Todas las encuestas predicen una victoria aplastante de la Mesa de la Unidad Democrática (MUD) sobre el régimen de Maduro y su cúpula podrida este próximo domingo.
No hay que ser muy zahorí para saber la causa de la próxima hecatombe electoral del régimen madurista y podrido: el hartazgo popular frente a tanta ineficacia, incapacidad, ladronismo e insensibilidad de quienes, por ahora, mandan -porque no saben gobernar, ni ahora ni antes- en este país.
Sería el colmo de la estupidez y del masoquismo que un pueblo como el nuestro, que ha sido empobrecido y humillado por el actual régimen, saliera a votar por sus verdugos. Que lo hagan sus enchufados, testaferros y nuevos ricos, resulta comprensible, pero no la mayoría de los venezolanos, cansados de soportar tantas desgracias juntas, como pocas veces en la reciente historia republicana.
Ha llegado el momento de pasarles la factura a estos desalmados, corruptos e irresponsables que arruinaron a Venezuela en estos últimos años. Ha llegado el momento de cobrarles su absurda manía de acabar con un país que estaba (y sigue estándolo) llamado a un mejor destino. Ha llegado el momento de darles un parao -mediante una gigantesca avalancha de votos- para demostrarle al mundo y a ellos mismos que los venezolanos no soportamos más un régimen nefasto, como el que sufrimos ahora.
Ha llegado el momento de cobrarles su fatal empeño en acabar con la economía, cerrando fábricas e invadiendo fincas,  para destruir el aparato productivo privado y condenarnos ahora al hambre, la escasez, el alto costo de la vida, el racionamiento y las largas y humillantes colas para intentar adquirir algunos artículos de primera necesidad, si es que acaso se consiguen.
Ha llegado el momento de cobrarles su criminal siembra de odio, el asesinato y encarcelamiento de opositores, especialmente jóvenes estudiantes, el exilio de miles de compatriotas y, sobre todo, haberle robado a la juventud de hoy sus mejores oportunidades de progreso.
Ha llegado el momento de cobrarles su criminal alianza con la delincuencia, a la que nunca han enfrentado seriamente y, por el contrario, siempre han protegido, brindándole impunidad para que hayan asesinado más de 200.000 venezolanos desde 1999 hasta hoy.
Ha llegado el momento de cobrarles su corrupción desbordada, nunca antes vista, así como el colapso de los servicios públicos, la quiebra de PDVSA y las universidades autónomas, el descalabro de la salud y la educación, el desempleo y la miseria creciente, la destrucción de la clase media y los pobres, la liquidación de nuestros salarios y del bolívar, en fin, el desastre en que han sumido nuestro país.
Por eso van a ser derrotados contundentemente este próximo domingo. Y aunque esa derrota no implica un cambio ya, sí será útil para abrir la puerta a las transformaciones que todos queremos en lo inmediato y para decirle al mundo que la cúpula madurista y podrida ya no tiene el respaldo de las grandes mayorías. Por eso es tan importante votar para derrotarlos.   
La única manera de evitar esa derrota sería que el oficialismo intentara un fraude monstruoso. Y ya no pueden hacerlo. Todo el mundo está pendiente de las elecciones parlamentarias venezolanas.
Por supuesto que aquí quienes adversamos al régimen madurista tenemos que ser los primeros en controlar y vigilar este proceso. Ya se sabe muy bien que el actual CNE ha sido alcahuete del ventajismo corrupto y de las trácalas del régimen. De manera que hay que estar siempre alertas al respecto.
Por eso mismo, la MUD y sus activistas deben evitar todo triunfalismo y promover la votación masiva por la tarjeta de la Unidad (“la de la manito, abajo y a la izquierda”). La MUD debe movilizar a su gente a votar desde muy temprano, en base al llamado Uno por diez.
Simultáneamente, hay que estar pendiente del desarrollo de la votación, impidiendo el voto asistido en casos en que no sea necesario, revisando el funcionamiento de las máquinas de votación, pendientes de cada detalle. Y a la hora de los escrutinios hay que acompañar a los testigos y miembros de mesa, pues, como se sabe, este es un acto público que todos tenemos el derecho de presenciar.
Los candidatos a diputados tienen, por cierto, la primera responsabilidad en todo esto, especialmente a la hora de cobrar la victoria. Deben ponerse al frente e impedir cualquier trampa. Deben ponerse al frente para salir a calle a defender la voluntad mayoritaria de cambio.
Ha llegado entonces la hora de pasarle la factura a este régimen inepto, corrupto e insensible.
   @gehardcartay
LA PRENSA de Barinas (Venezuela) - Martes, 01 de diciembre de 2015.

lunes, 30 de noviembre de 2015

SIN RAZONES Y SIN AUTORIDAD MORAL



SIN RAZONES Y SIN AUTORIDAD MORAL
Gehard Cartay Ramírez
Sin razones están los electores chavistas para votar por los candidatos de Maduro y estos, a su vez, sin autoridad moral para pedir el voto de aquellos.
Eso explica la desesperación del régimen ante su segura derrota este seis de diciembre. No se trata ya de que la abrumadora mayoría de los venezolanos los rechaza por ineptos y corruptos, por destructores de un país y culpables del deterioro de nuestra calidad de vida, sino del repudio, también mayoritario, del propio chavismo de abajo hacia esos candidatos de Maduro y su cúpula podrida.
No es poca cosa, sino todo lo contrario. Porque no contar con el apoyo de la gran mayoría del pueblo venezolano es algo ya sabido. Pero no contar, hoy, con el respaldo de buena parte de quienes apoyaron a Chávez en todo este tiempo, resulta para ellos ciertamente una desgracia. Así, el voto duro madurista está ahora reducido a su mínima expresión.
A partir de esta dramática situación del oficialismo, su estrategia se resume en dos objetivos: por una parte, mendigar los votos del chavismo traicionado, inconforme y molesto con el régimen, hoy en plan de abstenerse o de votar por la oposición democrática; y, por la otra, amenazar a la creciente y cada vez más entusiasta masa que los va derrotar con sandeces como esa de “tomar las calles” si pierden o la otra de “los 1000 calabozos” e, incluso, la de ofrecer violencia y muerte al ganar la MUD. Peor para ellos si en verdad lo llegaran a intentar. Por lo mismo, esa actitud no pasa de ser “pura paja”…
A estas alturas, Maduro y su claque se concentran en evitar que los votos que los venían acompañando se le terminen de escurrir, como en efecto está sucediendo. Ya ni siquiera le hablan al país que los adversa para intentar siquiera atraerlo, sino que lo amenazan, mientras no encuentran cómo halagar a quienes hasta ahora lo venían apoyando, especialmente a aquellos que seguían a su hoy desaparecido líder y que no se sienten ya representados por la cúpula podrida que manda. Creen que ahora, con bolsas de comida y otras migajas, van a comprar sus votos.    
Todo esto explica también la notoria desesperación del régimen ante su segura derrota el próximo seis de diciembre. Quien aún dude de su debacle electoral sólo tiene que oír los discursos de Maduro y su cúpula podrida: amenazan, quieren meter miedo, dicen que van a salir a la calle cuando los derrotemos, en fin, una letanía de estupideces digna del récord mundial Guinnes.    
El gran problema del régimen es que, como resulta lógico, la situación del país empeora cada día y ellos son los únicos responsables. Tienen largos años controlando todo el poder y manejando la economía equivocadamente que hoy los culpables de la tragedia que sufrimos no pueden ser otros, sino ellos mismos.
Así, destruyeron la democracia que teníamos y arruinaron la economía, trayendo consigo la existencia de unas  instituciones perversas, exclusivamente al servicio de su cúpula podrida, y acabaron con la producción nacional y ahora nos someten a la más terrible carestía, inflación, escasez y desabastecimiento que hayamos vivido en mucho tiempo.
La verdad es que esta hecatombe económica y social nos afecta hoy a todos. Pero en el caso de quienes han dejado de apoyar al régimen hay una razón adicional: mientras ellos son cada vez más pobres, la dirigencia oficialista es cada vez más rica.
 Y es justa esa indignación del chavismo de abajo: ¿cómo van a estar conformes con una dirigencia corrupta que los abandonó y sólo se han dedicado a enriquecerse ellos solos?  ¿Cómo no van a indignarse al ver a quienes ayer eran unos pata en el suelo y ahora son mil millonarios, mientras aquellos que los han seguido son hoy más pobres?
¿Cómo pueden apoyar una cúpula podrida que se robó 25 mil millones de dólares de CADIVI? ¿Cómo pueden seguir respaldando una dirigencia oficialista ladrona, que ha saqueado el dinero de los venezolanos y al mismo tiempo nos ha hecho más pobres a todos? ¿Cómo no va indignarse la dirigencia chavista de abajo cuando se entera de los “narcosobrinos” millonarios que trafican droga y andan por el mundo dándose la gran vida?
Lo cierto es que el régimen carece de líder y de liderazgo a todos los niveles. Carece de emoción para luchar y de banderas que enarbolar. La gente que los ha venido acompañando tampoco tiene razones para votar por ellos. Y sus paniaguados candidatos a diputados no tienen autoridad moral para pedirles  el voto.
   @gehardcartay
LA PRENSA de Barinas (Venezuela) Martes, 24 de noviembre de 2015.

viernes, 20 de noviembre de 2015

A PROPÓSITO DE LOS "NARCOSOBRINOS"




A PROPÓSITO DE LOS “NARCO SOBRINOS”

 Gehard Cartay Ramírez

El caso de los “narco sobrinos” ha terminado de revelar la colosal podredumbre ética y moral del régimen que sufrimos los venezolanos desde 1999.
Porque no se trata de cualquier escándalo. No, amigo lector. Se trata de un escándalo mayúsculo, que envuelve -de una forma u otra- a la cabeza del actual régimen venezolano y que constituye, apenas, la punta del iceberg del narcotráfico y sus conexiones con el poder en Venezuela.
Porque todavía no conocemos las completas dimensiones de esta relación. Pero algún día, más temprano que tarde, sabremos en toda su extensión la putrefacción del chiquero chavomadurista y su relación con el narcotráfico. Entonces se conocerá también porqué todo este proceso constituye la más grande estafa hecha a los venezolanos en toda nuestra historia republicana.
Por supuesto que la penetración del narcotráfico no es nueva en Venezuela. Siempre existió en el pasado, pero su contubernio directo con el poder, su crecimiento bajo la sombra y la impunidad brindada por este y, finalmente, la definitiva imbricación de la cúpula podrida que hoy manda con el narcotráfico internacional son hechos que se concretaron a partir de 1999.
Una desgraciada circunstancia que la propició, entre muchos otras, fue la alianza del régimen venezolano con las FARC. Este es un hecho conocido ampliamente. Como se sabe, en su afán de influir en la política colombiana, desde aquí el chavismo puso en marcha hace ya algo más de diez años una descabellada estrategia de apoyo a la narcoguerrilla del vecino país, a la cual, al tiempo que se le daba cobijo y protección en nuestro territorio, también se la apoyaba en todo sentido.
A partir de ese funesto momento, el narcotráfico comenzó a penetrar algunas instituciones del Estado venezolano como nunca antes, en especial las estructuras policiales y militares que, como se sabe, son las que están obligadas a combatirlo y perseguirlo. Este hecho, gravísimo, abrió las puertas de Venezuela como territorio de paso y salida del tráfico de drogas hacia países centroamericanos y a Estados Unidos y Europa, como destino final. Y comenzó así un super lucrativo negocio que ha convertido en mil millonarios a quienes desde el poder estaban en la obligación de luchar contra el narcotráfico. “Zamuros cuidando carne”, diría un llanero de los nuestros.
Lo demás es historia conocida, como también es conocida la complicidad de la cúpula podrida del régimen con los narcotraficantes y su creciente participación directa en el negocio, algo que los hechos vienen demostrando, especialmente el más reciente escándalo que registra la participación de familiares muy cercanos.
La verdad es que en esta materia ha habido una abierta y grosera impunidad, tanto en el reciente caso como en los anteriores. El régimen, cada vez que uno de los suyos es aprehendido o denunciado, acude a su manual de lugares comunes “antiimperialistas” y a su asquerosa solidaridad automática. Siempre descalifica las denuncias y protege a los suyos. Se trata de un comportamiento mafioso, que lo retrata tal cual es, y lo presenta ante el mundo como un atajo de delincuentes.
Así, por ejemplo, del conocidísimo caso Makled -quien denunció también como colaboradores suyos a altos jefes militares y civiles- nunca se supo más nada, pues lo silenciaron tras las rejas. Lo mismo han hecho en cada ocasión. Nunca se han dignado investigar los casos en que aparece gente ligada al régimen y, por supuesto, no hay fiscales ni tribunales que se atrevan a acusarlos y mucho menos a enjuiciarlos.
Sin embargo, sobre esta materia ya hay abundante investigación, tanto fuera como dentro del país, independientemente, repito, de que el régimen no se ocupe de combatir el narcotráfico, sino todo lo contrario. Apenas en mayo de 2014 se publicó un libro-entrevista a Mildred Camero, designada por Chávez en 1999 como ministro de Estado de la CONACUID, pero a quien destituyó luego en 2005 en la medida en que le fue denunciando casos que implicaban a altos personajes militares y civiles de su régimen.
Chavismo, narcotráfico y militares (Conversaciones con Mildred Camero, por Héctor Landaeta, con prólogo de Teodoro Petkoff, Libros Marcados, Caracas, 2014), el libro citado, contiene una amplísima documentación al respecto, con nombres y apellidos, así como casos muy concretos. Se denuncia allí toda una amplia red de complicidades y conexiones con el narcotráfico desde el mismo Estado venezolano.
De manera que el caso de los “narco sobrinos” constituye otro hilo de la espesa madeja del narcotráfico amparado por el poder. Pero revela algo más, sin duda: la impunidad con que actúan sus favoritos y el afán de hacer dinero “como sea” que ha apoderado de la cúpula podrida, seguramente porque sienten que su festín está a punto de acabarse… 

@gehardcartay

LA PRENSA de Barinas (Venezuela) - Martes, 17 de noviembre de 2015.