sábado, 20 de diciembre de 2014

ESTOY EMPEÑADO EN PROMOVER A BARINAS PARA LA INVERSION Y EL TRABAJO CREADOR




ESTOY EMPEÑADO EN PROMOVER A BARINAS COMO TIERRA APTA PARA LA INVERSION Y EL TRABAJO CREADOR

 
PALABRAS DEL GOBERNADOR
GEHARD CARTAY RAMIREZ
AL INAUGURAR “LA SEMANA REGIONAL DE BARINAS”
 EN EL MARCO DEL EVENTO “VIVA VENEZUELA”

(Hotel Caracas Hilton, 27 de septiembre de 1995)

Doctor Rafael Caldera, Presidente de la República.

Señores Ministros y Altos Funcionarios.

Señores senadores y diputados.

Distinguidos invitados especiales.

Señoras y señores.



Con 35.200 kilómetros cuadrados, una producción ganadera de primer orden, extensas tierras aptas para la agricultura, producción petrolera importante, inmensas riquezas hídricas, envidiables recursos forestales y una población trabajadora y abierta, Barinas constituye hoy -sin duda alguna- una prometedora Tierra de Progreso.
Con este lema, y bajo los auspicios del Gobierno Regional y la Fundación “Viva Venezuela”, estamos inaugurando esta noche la Semana Regional correspondiente al Estado Barinas durante los días 27, 28 y 29 de septiembre y primero de octubre.
 Debo agradecer, en primer término, la prestigiosa y comprometedora presencia del Presidente Rafael Caldera en este acto, la cual valoramos muy profundamente. Y, por supuesto, la de distinguidos inversionistas, empresarios y relacionistas públicos que han expresado su interés en nuestra oferta como tierra apta para la inversión y el trabajo creador.
 Queremos en este trascendental evento exponer las extraordinarias potencialidades y posibilidades de nuestra región, así como los programas y planes que adelantamos en procura de mejorar la calidad de vida de los barineses y apuntalar los objetivos de progreso y desarrollo que deseamos para nuestro pueblo.
En estos próximos cinco días de trabajo estaremos celebrando varios foros sobre el rescate ecológico en Barinas, posibilidades y estrategias de desarrollo, su agricultura y ganadería, mesas de trabajo sobre otros aspectos y ruedas de negocios e inversiones, con participación de empresarios nacionales y extranjeros y, finalmente, un regio espectáculo folklórico, con artistas y cultores de nuestra tierra.      
Como Gobernador electo por el pueblo me he propuesto trabajar en función de los mejores intereses de la región y en unión con todos los barineses, por encima de banderías e intereses políticos subalternos. En este sentido, tal como lo prometí al tomar posesión del cargo, contando entonces con su ilustre presencia, presidente Caldera, venimos actuando dentro de una dinámica que promueva a Barinas -debo insistir al respecto-  como una región apta para la inversión y el desarrollo integral.

Por eso mismo, estamos haciendo todo cuanto sea posible para atraer hacia Barinas a quienes desean participar en la lucha por su progreso y bienestar colectivos. Por eso mismo, nos hemos hecho presentes en todos los escenarios donde podamos hacer nuestros planteamientos y llevar a la región las iniciativas que se correspondan con este propósito.

Como Gobernador de Barinas estoy empeñado en promover la región como tierra apta para la inversión y el trabajo creador. Nuestro Gobierno está absolutamente convencido que la seguridad jurídica, el estímulo a la iniciativa privada y la factibilidad de proyectos de inversión que se correspondan con nuestras potencialidades son los elementos fundamentales para alcanzar nuestro crecimiento económico y bienestar social.


En noviembre de 1993, y dentro de estos propósitos, realizamos en Barinas el Primer Foro sobre Exportaciones al Área del Caribe y Las Antillas, con el objetivo de analizar las posibilidades que se le presentan a la economía regional para exportar algunos productos al mercado caribeño y, concretamente, a Trinidad Tobago.
Por cierto que por esos mismos días recibimos la visita del señor Embajador de este país y de una Delegación Empresarial que lo acompañó, con quienes definimos las posibilidades de exportación de productos que pudieran interesarles, entre ellos, maderas y frutas.
Con tales propósitos también nos visitó recientemente el señor Gobernador del Departamento Norte de Santander de la hermana República de Colombia, acompañado de una Delegación Empresarial y Comercial, con quienes exploramos las factibilidades de intercambio de productos, todo ello bajo la asesoría de la Superintendencia de Exportaciones de nuestro país.
No se trata, por cierto, como se ha dicho por allí, que pretendamos asumir competencias que en el área internacional sólo corresponden al Gobierno de la República. De lo que se trata, en verdad, es de impulsar y adelantar iniciativas que luego, en el marco legal, podamos convertir en realidades que beneficien a nuestra entidad federal con el respaldo de las autoridades nacionales.

Necesitamos estimular la inversión en el Estado Barinas si queremos fortalecer la economía regional y crear nuevas fuentes de empleos, generar trabajo y producir riqueza y desarrollo. Necesitamos planificar el adecuado manejo de nuestros recursos naturales, potencialidades y posibilidades para en verdad alcanzar metas concretas de desarrollo sostenible. 
Precisamente por tales razones, el año pasado iniciamos este tipo de eventos. Fue entonces en el Hotel Eurobuilding de Caracas, entre los últimos días de mayo y primeros de junio de 1994, cuando organizamos la Primera Exposición “Barinas para Venezuela y el Mundo”, como plataforma de promoción turística de nuestra región ante inversionistas nacionales y extranjeros.

Aquella fue también una exposición muy completa sobre las potencialidades de nuestro estado como centro de inversiones tanto nacionales como extranjeras. La muestra incluyó las áreas forestales, agropecuarias, agroindustriales, artesanales, turísticas y culturales que ofrece Barinas al inversionista, así como la realización de mesas de trabajo para discutir y analizar proyectos concretos de inversión en la región. Entonces iniciamos importantes conversaciones -que aún están en curso y que esperamos terminen con resultados positivos- a los fines de obtener financiamiento a empresarios barineses de la madera y al Complejo Porcino de Sabaneta (Mun. Arvelo Torrealba), así como también para un Proyecto de Planta Procesadora de Soya en jurisdicción del Municipio Obispos.
  Igualmente, durante 1995 el Gobierno que dirijo tuvo destacada participación en la Feria Internacional Expo-Mundial Valencia, con el objetivo de promocionar al Estado Barinas como destino turístico, así como también lo hicimos en la reciente Feria de la Chinita en Maracaibo. En ambos eventos se distribuyeron folletos, trípticos, afiches y material publicitario diverso sobre las potencialidades turísticas de nuestra entidad federal. 
Barinas, tierra de progreso, está abierta a todos. Reúne condiciones inmejorables, recursos de todo orden y, fundamentalmente, gente de trabajo y de iniciativa. La hospitalidad de sus habitantes, sus atractivos naturales y sus inmensas posibilidades de crecimiento sostenido constituyen una formidable invitación a todos aquellos factores de progreso y desarrollo que tienen fe en el futuro y están dispuestos a construirlo con coraje, decisión y voluntad.

Para asumir este fascinante desafío, Barinas los espera a todos en esta tierra de progreso y de gente de trabajo.

Muchas gracias, presidente Caldera, por su estimulante presencia en este acto. Muchas gracias a todos ustedes, amigos y amigas presentes en este importante acto para el presente y el futuro de nuestra querida región.

Barinas los espera!









domingo, 14 de diciembre de 2014

LA SOBERANÍA COMO EXCUSA
                                                            Gehard Cartay Ramírez
Los regímenes autoritarios siempre se esconden detrás del concepto de soberanía para pretender excusar sus delitos y tropelías.
Ese es precisamente el comportamiento del actual régimen venezolano ante la lluvia de acusaciones que se le hacen todos los días desde el exterior por sus crímenes de lesa humanidad, entre ellos, constante violación de los derechos humanos, asesinatos de estudiantes y otros opositores, creciente número de presos políticos incomunicados, torturas y vejaciones, así como la  persecución judicial contra líderes de la disidencia.
Algunos casos emblemáticos, como los de Leopoldo López, María Corina Machado, los alcaldes Scarano y Ceballos, o antes el de la ex jueza Afiuni, junto a los de centenares de estudiantes que han sido detenidos sin fórmula de juicio, algunos de ellos torturados salvajemente, delatan en Venezuela la existencia de una dictadura, por más que se apoye en sus tribunales y fiscales para judicializar su constante persecución de los adversarios.  
Por eso hoy en todo el mundo la fama del régimen de Maduro -al igual que el presidido antes por Chávez- es la de un gobierno dictatorial, violador de los derechos humanos y perseguidor implacable de quienes no comparten su proyecto político. Pero, al igual que toda dictadura, los voceros del régimen venezolano siempre apelan al argumento chantajista de la “soberanía” nacional ante las acusaciones que -con toda razón- se le hacen desde afuera.
Acuden así a un concepto de soberanía anacrónico y absurdo, propio de los feudos y las monarquías de hace varios siglos, pero no del actual mundo globalizado donde la democracia tiende a ser un sistema planetario y la defensa de los derechos humanos no conoce fronteras. Según estos regímenes autoritarios, “soberanía” significa que ellos pueden hacer lo que les dé la gana en sus respectivos países, y nadie de afuera -o de adentro- puede entrometerse.
Obviamente, ese concepto de soberanía ya está periclitado. Hoy día ningún gobernante puede hacer lo que quiera en su país, sin incurrir en violaciones a la Declaración de los Derechos Humanos, los Tratados Internacionales y el Derecho de Gentes. Hoy día los mandatarios tienen límites en el ejercicio de sus gobiernos, y ningún país puede permanecer indiferente a la suerte de otros en donde, por ejemplo, se conculquen los derechos humanos, se cometan crímenes de lesa humanidad o se desconozcan los principios democráticos. 
El moderno concepto de soberanía respeta, desde luego, la autodeterminación de los pueblos y la no-injerencia en sus asuntos internos. Pero el Derecho Internacional ha evolucionado de tal manera que los derechos humanos están por encima de cualquier consideración. En otras palabras, el sagrado respeto a la persona humana trasciende a cualquier Estado de cualquier país, lo que implica -sin duda- una gran conquista para el desarrollo de toda la humanidad presente y futura. 
Hay que detenerse a pensar, por ejemplo, qué habría sucedido si la comunidad internacional hubiese actuado tempranamente contra Hitler, Stalin o Mao durante sus respectivas dictaduras, bajo las cuales murieron, en su conjunto, 60 o 70 millones de personas. Para ejecutar libremente tales prácticas criminales y perversas, todos ellos alegaron la soberanía de sus Estados y detrás de ella escondieron el trágico final de esos millones de hombres, mujeres y niños que murieron en los campos de concentración judíos, en los gulag soviéticos de Siberia y durante la descomunal  hambruna china en los años cuarenta del siglo pasado.
Ese concepto utilitario, desnaturalizado y cínico de soberanía es el mismo al que hoy apela el régimen chavista para intentar tapar sus crímenes de lesa humanidad, sus violaciones reiteradas a la Constitución Nacional, a la legislación venezolana, a los convenios internacionales y a los derechos humanos. De allí que la estrategia en ejecución sea la de alzarse contra la comunidad internacional, desconocer sus organismos y decisiones y encerrarse en las fronteras del país -al estilo de castrocomunismo en Cuba- para impedir que sea castigado.
La soberanía, pues, no existe en los términos concebidos por las dictaduras y los gobiernos que aspiran a convertirse en estas. Y es lógico que así sea: no puede utilizarse la soberanía para excusar los crímenes y delitos de los gobiernos genocidas, forajidos, terroristas, narcotraficantes y antihumanitarios. Frente a estos últimos, la comunidad internacional tiene perfecto derecho a intervenir, bien por las vías diplomáticas, jurídicas y económicas o, incluso, por las vías de hecho, es decir, militarmente.
Ningún gobernante puede pretender, a estas alturas de la historia, convertir a su país en un coto cerrado para atentar contra su pueblo o contra los demás, para violar los derechos humanos o para poner en peligro la paz y el orden internacional.
@gehardcartay

LA PRENSA de Barinas (Venezuela) - Martes, 16 de diciembre de 2014.

lunes, 8 de diciembre de 2014

VAMOS A PAGAR


VAMOS A PAGAR LA DEUDA SOCIAL DE GOBIERNOS ANTERIORES CON LAS MADRES Y LOS NIÑOS BARINESES

PALABRAS DEL GOBERNADOR
 GEHARD CARTAY RAMIREZ
 AL COLOCAR LA PRIMERA PIEDRA DEL HOSPITAL MATERNO INFANTIL DE BARINAS,
TRASMITIDAS POR LA RED DE EMISORAS DEL ESTADO BARINAS

(Barinas, 01 de diciembre de 1994)

Barineses, barinesas:

Me siento emocionado, pero al mismo tiempo muy orgulloso y optimista, al colocar hoy la primera piedra de la que será una de las obras más significativas para las madres y los niños barineses en estos años finales del siglo XX y probablemente de buena parte del venidero siglo XXI: el Hospital Materno Infantil de Barinas (Aplausos).
Sé que esta obra constituye una muy sentida necesidad de la región. Han sido muchos quienes la han planteado desde hace tiempo como una justa reivindicación en beneficio de las madres de menores recursos, que muchas veces no tienen donde parir o traer sus hijos al mundo. Se trata, por supuesto, de una enorme deuda social de los gobiernos anteriores con las madres y las niñas y niños barineses, especialmente, insisto, con aquellos que provienen de hogares pobres y desvalidos, y que ahora nosotros vamos a cancelar como es debido (Aplausos).
Las cifras oficiales sobre los problemas sociales del estado Barinas, antes de nuestra llegada a la gobernación, retrataban una verdad vergonzosa y una crisis de alarmantes proporciones. Lo peor de todo es que era, ciertamente, un contrasentido y una paradoja llena de cinismo e injusticia, que siendo Barinas una entidad de tantas riquezas y posibilidades, en todos estos años, sin embargo, se hubiera consolidado una penosa situación de pobreza y miseria extremas entre la mayoría de sus habitantes, situación que debió haber sido atendida oportunamente y, sin embargo, nunca mereció la atención de los gobernantes de tiempos más recientes.
A quienes, por fuerza de los hechos, nos iba a corresponder heredar las consecuencias de esa falta de grandeza y de responsabilidad tenía entonces que llenarnos de estupor e indignación sus desastrosos resultados: pobreza en aumento alarmante, economía crónicamente deprimida, crisis de la salud, desempleo sostenido, precarias condiciones de los servicios públicos, ausencia de inversiones, liderazgos ineptos y anomia institucional, entre otras limitaciones para la región.   
Tengo a la mano algunos datos estadísticos de esa dramática realidad que conseguimos en junio de 1993, al asumir la Gobernación del estado. Según esas cifras, el mayor problema de todos era la pobreza, acentuada dramáticamente entre 1982 y 1992. Según datos de la Fundación para el Crecimiento y Desarrollo (FUNDACREDESA) este flagelo afectaba entonces a más del 82 por ciento de los barineses, cuyas condiciones socioeconómicas eran calificadas de precarias, con la circunstancia agravante de que más del 40 por ciento de la población se ubicaba en un grupo de pobreza extrema.
 La propia Oficina Central de Estadística e Informática (OCEI) reafirmó los datos de FUNDACREDESA cuando situó al Estado Barinas dentro de los estados que presentaban niveles de pobreza superiores a la media nacional, colocándolo en el puesto ocho (8) entre veintidós (22) estados del país, ordenados -de acuerdo con este problema- de mayor a menor. La OCEI señalaba concretamente que, en 1990, 40.428 hogares barineses -más de 200.000 personas- no satisfacían sus necesidades básicas, particularmente en lo que se refería a viviendas inadecuadas (catalogadas así por carecer de servicios indispensables y presentar hacinamiento crítico), bajo nivel de instrucción y alta dependencia económica.
Y al lado de la pobreza crítica, también estaban los graves problemas de la desnutrición. El Estado Barinas acumulaba entonces cifras alarmantes en este sentido, sin que nada serio se hubiera hecho para neutralizar esta desgraciada situación que sufrían importantes segmentos de su población, especialmente los sectores lactantes, preescolar y escolar.
Las cifras del año 1992, aportadas por el Instituto Nacional de Nutrición, indicaban que la entidad ocupaba entonces el primer lugar en desnutrición aguda, específicamente en el nivel que agrupa a los niños de preescolar entre dos y seis años, y en el escolar  de siete a catorce años, indicando, además, que el 24,22 por ciento de los niños menores de 15 años presentaban algún grado de desnutrición, cifra que duplicaba el promedio nacional. Con relación al indicador peso/edad, Barinas presentaba una situación preocupante por cuanto el 35 por ciento de los niños tenía pesos y tamaños menores a los promedios nacionales, lo cual coincidía con los porcentajes de los sectores ubicados en los niveles de pobreza crítica.
Por lo que respecta a la problemática de la salud en nuestra entidad regional resaltaban la deficiente prestación de servicios, sobre todo en atención primaria y secundaria, así como en los de medicina especializada. La red de ambulatorios y hospitales no funcionaba a cabalidad, mientras crecían las enfermedades prevenibles, no existían programas de saneamiento ambiental y la debilidad estructural del Gobierno Regional en materia de atención materno infantil constituían graves problemas que incidían negativamente en la salud de la mayoría de la población, especialmente entre madres y niños.
En este contexto, junto a otras medidas concretas y eficaces, la construcción del Hospital Materno Infantil se nos planteó entonces como una prioridad inaplazable, y no como una consigna demagógica, tal como fue tratada durante estos últimos años. Y esto hay que decirlo porque es una verdad que no puede ofender a nadie, aunque sí avergonzar a quienes hicieron muchísima demagogia con la promesa reiterada de construir el Hospital Materno Infantil, aunque nunca cumplida en el pasado reciente, pero hoy puedo asegurarles que los recursos para su inmediata construcción ya están debidamente contemplados en el Presupuesto Fiscal de 1995 (Aplausos).
Hubiéramos querido iniciarla a principios de 1994. No fue así, porque en todo este tiempo hemos tenido que afrontar dos grandes desafíos. Uno, como es obvio, la elaboración del respectivo estudio de factibilidad y el correspondiente proyecto de la obra, empresa para la que hemos contado con un grupo de  de arquitectos e ingenieros de la región que han puesto lo mejor de su talento e inteligencia para concebir un Hospital Materno Infantil, moderno y funcional, como lo merecen las madres y niños de nuestra tierra.
Y el otro ha sido nuestra lucha constante contra los múltiples obstáculos que algunos sectores politiqueros de Barinas y del nivel central de decisiones gubernamentales en Caracas han venido poniéndole a la construcción del Materno Infantil. Esto debo decirlo públicamente porque los barineses deben saber la verdad al respecto.
Pudiera decirse que hemos estado en presencia de una especie de conspiración contra la construcción del Hospital Materno Infantil de Barinas. Se ha apelado a los argumentos más absurdos y pueriles para tratar de impedir el inicio de esta obra: desde un supuesto peligro porque la obra se va a edificar en el cono de aproximación del aeropuerto de la ciudad, pasando por los supuestos efectos de la contaminación sónica de los aviones, hasta llegar al exabrupto de plantear nuevos estudios y análisis sobre la conveniencia de la obra, algo que hasta el más lerdo puede corroborar (Aplausos).
Yo, particularmente, he tenido que enfrentar esas argumentaciones en reuniones con técnicos del Ministerio de Sanidad, de donde -por paradójico que parezca- han salido los mayores cuestionamientos contra el Materno Infantil. Pero estoy convencido de que todas esas argumentaciones tienen una vulgar motivación política subalterna, producto de la inquina y la mezquindad de algunos círculos oficialistas que no aceptan que mi gobierno haya decidido construir esta obra ya, sin más dilaciones y, lo que es muy importante destacar hoy aquí, con recursos propios de Gobernación de Barinas, pues no contamos hasta ahora con un sólo bolívar proveniente del presupuesto nacional de la República (Aplausos).
Hoy iniciamos, pues, la construcción de esta necesaria e impostergable obra como lo es el Hospital Materno Infantil de Barinas. Se trata de una obra de extraordinaria envergadura, concebida,  proyectada y financiada totalmente por el Gobierno Regional que presido, y que ojalá en el futuro pueda recibir, como es lo lógico y lo natural, los respectivos aportes provenientes del Gobierno Nacional.
El Hospital Materno Infantil será edificado cumpliendo las exigencias médico sanitarias del caso: tendrá siete módulos, divididos en salas de hospitalización con 150 camas, quirófanos, maternidad, pediatría, consulta externa, emergencia, etc., etcétera, parques infantiles, así como amplios estacionamientos, todo ello dentro de un moderno concepto de atención especial a la madre y al niño, con muy pocos antecedentes en el país. Estará ubicado sobre una amplia superficie de cinco hectáreas -a la que podrá accederse por vías rápidas-, que le ha vendido de manera simbólica al Gobierno Regional el Alcalde Miguel Ángel Rosales Aparicio, a quien debemos agradecerle su muy importante colaboración porque lo sabemos también comprometido con esta causa en beneficio de las madres y los niños de nuestra región.
Por cierto que el doctor Samuel Darío Maldonado, nuestro muy distinguido anterior alcalde -hombre comprometido profundamente con Barinas y sus mejores causas y, como todos sabemos, médico de gran sensibilidad social, aquí presente-, me ha sugerido hace pocos momentos el nombre de una insigne enfermera que ayudó a traer al mundo muchos barineses, entre los que me incluyo: doña Heriberta Núñez, con el cual pudiéramos bautizar este Hospital Materno Infantil1, cuya construcción estamos iniciando hoy, primero de diciembre de 1994, aquí, precisamente al lado del barrio Primero de Diciembre, en la parte baja de la ciudad de Barinas, y cuya primera etapa esperamos concluir, Dios mediante, el primero de diciembre del próximo año.
Debo, finalmente, agradecer al doctor Miguel Azán, Contralor General del estado Barinas, su decidido apoyo en esta lucha por la construcción del Hospital Materno Infantil, y reconocer en él a uno de sus principales adalides, no ahora, sino desde hace muchos años, a través de sus programas radiales y de su trayectoria como comunicador social.
Termino estas palabras agradeciendo a Dios por haberme permitido cumplir con esta sentida aspiración de los barineses y pedirle igualmente su ayuda para que esta obra podamos ponerla en funcionamiento en el menor tiempo posible en beneficio de las madres y los niños barineses.
Muchas gracias (Aplausos).
 ------
1 Diez años después, al concluirse el Hospital Materno Infantil, y ya fallecido el doctor Samuel Darío Maldonado, fue bautizado con su nombre, sin duda que también con toda justicia.