miércoles, 15 de octubre de 2014

LA SIEMBRA DEL ODIO



LA SIEMBRA DEL ODIO
Gehard Cartay Ramírez
Seis meses después de que Chávez tomara el poder escribí un artículo con este mismo título (La Prensa, Barinas, 20-07-1999).

Vuelvo ahora a releerlo y observo que mis temores de entonces -cuando el país todavía vivía su luna de miel con el presidente recién electo- estaban plenamente fundados. Constituían, desde luego, una opinión que mucha gente no compartía. Había aún esperanzas de que lo que vendría luego sería para mejor. Uno entonces era, sencillamente, un aguafiestas.

Dolorosamente, hoy puedo decir que no estaba equivocado. Y eso que el caudillo del nuevo régimen no se había quitado aún la careta de demócrata, pero los hechos presagiaban la tragedia que sobrevendría después.

Abrí aquella columna de opinión mencionando el caso de Mandela, quien por esos días había entregado la presidencia de su país. Destaqué cómo luego de haber estado 27 años preso por luchar contra la discriminación racial en Suráfrica, aquel hombre volvió a la libertad sin odios ni rencores. Y fue electo abrumadoramente presidente por sus compatriotas, pero cumplió su promesa de hacer un gobierno para todos, incluidos sus carceleros.

“La anécdota hay que recordarla ahora frente a la difícil situación que vivimos los venezolanos en esta hora menguada”, escribí a continuación. Y agregué: “Luego de las elecciones de diciembre (de 1998), cuando las grandes mayorías pensaban que el cambio sería para mejorar, la dura realidad nos indica lo contrario, con un agravante adicional: la siembra de odios desde la cúpula del poder, dentro de una estrategia suicida y peligrosa”.

(No voy a citar todo aquel artículo. Siempre trato de no sobrepasar las 800 palabras que creo debe tener toda columna de opinión en beneficio del lector. Por eso apenas extraeré algunos párrafos.)

A continuación expliqué mi opinión: “Toda política basada en el odio está condenada al fracaso. La historia así lo ha comprobado hasta la saciedad. Solamente en este siglo tres grandes líderes que tomaron el poder incitados por el odio -Hitler, Mussolini y Stalin- son hoy una pesadilla en el recuerdo de la humanidad, a la cual nada bueno legaron y, por el contrario, demasiado daño hicieron”.

“La proclama permanente del odio -agregué-, la división del pueblo entre buenos y malos, ricos y pobres, patriotas y traidores, la utilización mediática de resentimientos y complejos atávicos, la marginalización del liderazgo, la demagogia dicharadera y palabrera, todas esas taras juntas, aliñadas con el odio y el populismo irresponsable, nos pueden llevar a un conflicto nacional de grandes e imprevisibles proporciones”.

Y a eso hemos llegado, luego de 15 años de permanente siembra del odio. Venezuela dejó de ser aquel país tranquilo que fue desde los inicios del siglo pasado -cuando se acabaron las guerras civiles que la habían afectado hasta entonces-, y volvimos a ser sacudidos por la violencia sangrienta que, desde 1999, ha cobrado la vida de más de 200 mil venezolanos a manos del hampa común y de la delincuencia política.

Tal ha sido una de las funestas consecuencias de haber sembrado tanto odio entre nosotros. Esa prédica criminal, hecha con el sólo propósito de perpetuarse en el poder a base de crear resentimientos entre los venezolanos y aprovecharse de tan canallesca desintegración, ha enlutado miles de hogares cuyos integrantes han perdido la vida y dividido a millones de familias, así como empujado a la cárcel y al exilio a otros centenares de miles de compatriotas.

Haber enfrentado a unos contra otros, sólo por satisfacer una bastarda ambición de poder vitalicio, es algo absolutamente imperdonable. La historia lo registrará en su momento, tal como lo hace siempre en su condición de juez implacable e inequívoca.

Por desgracia, esa siembra del odio se ha cebado contra muchos venezolanos que simplemente se han manifestado en desacuerdo con el proyecto de destrucción nacional del régimen. Y han caído muchos jóvenes que sólo querían y quieren un país mejor, víctimas de un régimen inescrupuloso que siempre se ha jactado de ser una “revolución armada” al amenazar a quienes no comparten su nefasta tarea de destruir al país.

Al final, su propia siembra del odio ha terminado enfrentando a quienes hoy ejercen el poder. Como bien se sabe, el poder casi siempre corrompe a los que lo detentan. “Y el poder absoluto corrompe absolutamente”, escribió el inglés Lord Acton. Demasiado dinero y fortunas mal habidas, robadas a los venezolanos, han creado verdaderas mafias asesinas dentro del chavismo. Y allí están las consecuencias, al confrontarse entre ellos mismos, con resultados casi siempre fatales.   

          Twitter: @gehardcartay
LA PRENSA de Barinas - Martes, 14 de octubre de 2014.

domingo, 5 de octubre de 2014

EL ENEMIGO INTERNO



EL ENEMIGO INTERNO

Gehard Cartay Ramírez
Como toda dictadura, el régimen actual ha creado un supuesto “enemigo interno”.

Esta aberrante concepción sólo es posible cuando existe un Estado totalitario, nunca en un Estado democrático. Sencillamente, porque no puede haber “enemigo interno” en una sociedad plural y abierta, donde todos tienen los mismos derechos, deberes y oportunidades, sin odiosas exclusiones.

Sin embargo, cuando se crea esta siniestra figura, el “enemigo interno” es el que señala el régimen. Puede ser cualquier persona o grupo que lo moleste o le parezca inconveniente a sus fines. La discrecionalidad pasa entonces a ser utilizada contra cualquier ciudadano, si el régimen quiere eliminarlo o reducirlo a su mínima expresión. Tal fue la trágica experiencia de las tiranías fascistas y comunistas que sufrió (y sufre aún) la humanidad.

Dentro de esa línea, el actual régimen formalizó, mediante  la Gaceta Oficial del pasado 23 de septiembre, la creación de una llamada “Fuerza de Choque” como instrumento para enfrentar los supuestos desestabilizadores y terroristas que su cúpula podrida inventa a cada rato. Así, bajo la superchería del “enemigo interno”, continuará reprimiendo y judicializando a quienes le dé la gana, independientemente de la verdad de los acontecimientos.

Este monstruoso hecho, a pesar de que lo quieren hacer pasar “por debajo de la mesa”, debió haber producido una firme protesta de los parlamentarios opositores en la Asamblea Nacional. No ha sido así. Lamentablemente, estos inefables parlamentarios están ocupados en otras cosas y no en las que deberían preocuparlos, como la mencionada “Fuerza de Choque” que el régimen articula para continuar la persecución contra sus adversarios democráticos, que hoy suman centenares de asesinados, presos y exilados.

Lo grave, gravísimo, es que la tal “Fuerza de Choque” ha sido adscrita “al Comando Estratégico Operacional de la Fuerza Armada Nacional Bolivariana”, según declaraciones del diputado oficialista Néstor León Heredia, vicepresidente de la Comisión de Defensa de la Asamblea Nacional, quien agregó que la misma “combatirá planes de desestabilización que perturben el país”(¿?), junto a otras instancias gubernamentales en materia de seguridad, como el Plan Patria Segura (El Nacional, 25-09-2014). 

Esta funesta práctica, insisto, no es novedosa. Tiene sus siniestros precedentes en dictaduras anteriores. Pero fueron Lenin, Stalin, Mussolini y Hitler quienes perfeccionaron la tesis del “enemigo interno” para eliminar a sus adversarios e instaurar el Estado totalitario. Luego, en nuestro continente, Fidel Castro, Pinochet y otros gorilas militaristas la hicieron suya para perpetuarse en el poder y acabar con toda oposición a sus tiranías.

En nuestro caso, el régimen fundado por Chávez Frías tuvo muy clara la utilización del “enemigo interno” desde sus inicios. Bastaría, por ejemplo, comparar la concepción democrática de las Fuerzas Armadas Nacionales en la Constitución de 1961 con la concepción militarista que contiene la de 1999. Mientras aquella la definía como “una institución apolítica, obediente y no deliberante para asegurar la defensa nacional, la estabilidad de las instituciones democráticas y el respeto a la Constitución” (Artículo 132), la actual elimina la concepción anterior y la dota de múltiples funciones, entre ellas, la no muy clara del “mantenimiento del orden interno” (Artículo 328), aparte de autorizarla a ejercer “actividades de policía administrativa y de investigación penal” (Artículo 329).

Luego vendrían su abierta participación en el debate político partidista, pero al servicio del régimen -no obstante la prohibición constitucional al respecto-, y su presencia avasallante en todas las áreas de la vida nacional, en desmedro del campo de acción que es connatural a los civiles. Y todo ello no es simple casualidad: se modela un régimen militarista, lo que facilita, desde luego, el paso siguiente a un Estado totalitario.

Por si fuera poco, Chávez creó su propia Milicia Armada, en abierta violación del ya citado artículo 328 de la Constitución Nacional, que enumera expresamente como únicos componentes de la Fuerza Armada Nacional “al Ejército, la Armada, la Aviación y la Guardia Nacional”. La fulana Milicia chavista no aparece por ningún lado, no forma parte de la FAN y sería, por tanto, una fuerza paramilitar. Así de sencillo.

Lo que persigue el régimen desde 1999 es abrirle campo a la utilización de la Fuerza Armada Nacional en la lucha contra un supuesto “enemigo interno”. A ese objetivo obedecen la reciente creación de la llamada “Fuerza de Choque” y el anterior establecimiento de la Milicia chavista, aparte de la utilización recurrente y abusiva de la Guardia Nacional para reprimir violentamente las manifestaciones pacíficas de la oposición democrática, en abierta violación a la Constitución Nacional.  
Twitter: @gehardcartay
El blog de Gehard Cartay Ramírez

LA PRENSA de Barinas - Martes, 30 de septiembre de 2014.





lunes, 29 de septiembre de 2014

EMPEORA NUESTRA CALIDAD DE VIDA



EMPEORA NUESTRA CALIDAD DE VIDA

Gehard Cartay Ramírez
Aquí mejoró progresivamente la calidad de vida de los venezolanos entre los años cincuenta y noventa del siglo pasado.

Pero luego del arribo al poder del teniente coronel Hugo Chávez Frías y su cúpula corrupta hemos sufrido un empeoramiento brutal de nuestra calidad de vida en todos los aspectos.

Se trata, por paradójico que parezca, de un proceso inversamente proporcional a los milmillonarios ingresos que ha percibido el país por concepto de sus ventas de petróleo. Resulta una sangrienta ironía que mientras más petrodólares recibimos, más empeora nuestra calidad de vida en todos los aspectos. Eso es lo que ocurre ahora, precisamente.

Recordemos que Venezuela fue un país rural y atrasado hasta la segunda mitad del siglo XX, ya que, desde el siglo anterior, padecíamos un largo calvario militarista y corrupto, sin avances importantes en cuanto a progreso y desarrollo.

Y es que mientras otros países latinoamericanos habían iniciado un impresionante despegue hacia la modernidad, aquí la gran mayoría languidecía entonces en medio de la ignorancia, las enfermedades, las desigualdades y la secular maldición del militarismo en el poder.

Así entramos al siglo XX, siendo un país anclado en el siglo XIX, empobrecido, ignorante y marginado, mientras en el continente afloraban repúblicas modernas y democráticas, con obras de gran proyección. En 1913, por ejemplo, se inauguraba el Metro de Buenos Aires -para no hablar del Metro de Nueva York, cuya construcción se inició en 1885-, mientras aquí apenas había dos trenes, uno desde Caracas a Valencia y otro de la capital hacia La Guaira y unos pocos caminos, la mayoría sin puentes sobre sus briosos ríos. Venezuela se encontraba incomunicada, mientras en otras partes se avanzaba en materia de vías de comunicación.

Por eso justamente el escritor merideño Mariano Picón Salas afirmó que Venezuela entró realmente al siglo XX a la muerte de Gómez, cuando se inició nuestra modernización. Obras educativas, sanitarias, servicios públicos, viales, etc., comenzaron a ejecutarse, primero con cierta lentitud, y luego, a partir de la década de los cincuenta, de manera más dinámica.

Fue así como a partir de los años sesenta, Venezuela se encaminaba a ser uno de los países más prósperos del continente, con una clase media en ascenso, importantes obras de infraestructura, servicios públicos, multiplicación de escuelas, liceos y universidades, viviendas, vialidad y mejoramiento de la calidad de vida de sus habitantes, etc., etcétera.

Por desgracia, aquello se distorsionó luego. Creció otra vez la pobreza y se deterioró el nivel de calidad de vida de importantes segmentos de la población, a la par que aparecían otros factores negativos.

Pero todo esto se multiplicó exponencialmente a partir de 1999, con la llegada del chavismo al poder. Entonces, una claque de militares y civiles, en nombre de una supuesta revolución “bolivariana”, movida por una desmedida ambición de poder vitalicio y totalitario, inició el actual proceso de retroceso hacia etapas que se creían superadas.

Hoy todo en nuestro país ha empeorado. Todo, porque no hay área de la vida nacional que sea mejor ahora. Y entre esos graves retrocesos está la destrucción del nivel de calidad de vida que los venezolanos veníamos logrando desde hace medio siglo.

Vea usted a su alrededor, amigo lector: la inseguridad viene asesinando centenares de miles de ciudadanos y hoy nadie está seguro en su casa, mucho menos en las calles; crece la pobreza; servicios básicos como agua potable y electricidad son una calamidad; los hospitales no funcionan y epidemias como la de dengue y chinkugunya nos convierten en nuevos “africanos”; enfermarse ahora es un lujo; no hay medicinas; el costo de los alimentos aumenta aceleradamente, así como el desabastecimiento y la escasez; la educación empeora; los sueldos no alcanzan porque todo está más caro; la seguridad social es una entelequia; el trasporte público es un desastre; la administración pública no funciona.

Todo ello implica que no se respetan nuestros derechos humanos -económicos, sociales y culturales-, al no existir empleos ni sueldos bien remunerados, alimentos y servicios públicos disponibles, seguridad para nuestras vidas y bienes, como sí lo han logrado algunos países de Europa y sus Estados del Bienestar.

Ahora vivimos peor que antes, mientras los pobres son más pobres y la clase media también se empobrece. Y todo porque nuestra calidad de vida ha empeorado. 

Twitter: @gehardcartay
LA PRENSA de Barinas - Martes, 23 de septiembre de 2014.

martes, 23 de septiembre de 2014

HEMOS MANTENIDO LA CONTINUIDAD ADMINISTRATIVA EN BENEFICIO DE LOS BARINESES




HEMOS MANTENIDO LA CONTINUIDAD ADMINISTRATIVA EN BENEFICIO DE LOS BARINESES

PALABRAS DEL GOBERNADOR
 GEHARD CARTAY RAMIREZ
 AL INAUGURAR EL EDIFICIO ADMINISTRATIVO DEL GOBIERNO REGIONAL

(Barinas, 07 de septiembre de 1995)

La importancia del presente acto, en el que estamos inaugurando el Edificio Administrativo del Gobierno Regional, me obliga a pronunciar unas breves palabras para resaltar la significación de esta obra, culminada por mi administración.
Se trata, apreciados amigos y amigas, de la jerarquía que le hemos dado a la continuidad de aquellas obras que, iniciadas por gobiernos anteriores, están siendo culminadas, equipadas y puestas en servicio durante mi gestión administrativa.
Y le hemos dado la importancia que merecen porque, al fin y al cabo, son obras de beneficio colectivo, frente a las cuales no puede haber mezquindad, ni actitudes negativas. Tampoco, desde luego, regatear los méritos de quienes las iniciaron, ni tampoco los de quienes las concluyen.
Esa ha sido mi actitud al respecto. Tengo muy claro que sería una estupidez absoluta paralizar una obra demandada por las comunidades ya que, en definitiva, viene a satisfacer necesidades sentidas y urgentes. Por esa razón, desde que asumí la Gobernación de Barinas le solicité a la Dirección de Obras Públicas un listado de aquellas obras que venían ejecutándose para analizar las que tenían absoluta prioridad y, dentro de la estrechez presupuestaria y financiera que lamentablemente nos ha afectado desde entonces, inyectarle los recursos necesarios para concluirlas y ponerlas en funcionamiento.
Como bien lo saben los barineses, luego de ganar las elecciones de Gobernador del estado Barinas, iniciamos nuestra gestión de gobierno el tres de junio de 1993, seis meses después de comenzada la ejecución del presupuesto de aquel año fiscal. Esta anómala situación se produjo por cuanto en febrero de 1993, mediante una descabellada e inconstitucional decisión, la Corte Suprema de Justicia designó como gobernador al candidato reeleccionista que habíamos derrotado en diciembre de 1992. Este atropello fue de una gravedad inaudita: primero, porque el tribunal supremo no tenía ni tiene facultades para nombrar gobernadores -y menos ahora cuando son elegidos por el voto popular-; y segundo, porque tal desacierto no sólo violó la Constitución Nacional, sino la propia la Constitución del Estado Barinas, al desconocer los mecanismos que han debido ponerse en funcionamiento entonces. Lo cierto del caso es que cuando tomé posesión del cargo, el presupuesto de la Gobernación había sido dilapidado por el gobernador candidato nombrado por la Corte Suprema. Todo ello nos obligó entonces a hacer los reajustes necesarios para cumplir con nuestro propósito de iniciar entonces una obra de gobierno en beneficio de los barineses.
Entre esas medidas estuvo, como ya lo señalé, revisar las obras públicas en ejecución, a los fines de jerarquizar su importancia y determinar aquellas que verdaderamente tenían justificación para continuarlas y concluirlas.  
Este moderno Edificio Administrativo del Gobierno Regional es una de esas obras necesarias y útiles, y por eso hoy lo estamos inaugurando, totalmente equipado, a fin de que entre inmediatamente en funcionamiento. Sé que hubo en el pasado algunas críticas sobre su diseño arquitectónico, especialmente porque no estaría en armonía con las edificaciones coloniales de esta parte del casco histórico de la ciudad. Sin embargo, nada justificaba interrumpir esta obra o plantearse su difícil rediseño, mucho menos pensar en una eventual demolición. Optamos, pues, por lo más sensato: continuar su ejecución -visto que viene a satisfacer una clara necesidad de mayores espacios para el trabajo administrativo del Gobierno Regional- y concluirla y equiparla, tal como hoy la estamos entregando para el servicio público.
Tendrán su asiento en estos amplios espacios las Direcciones de Seguridad y Orden Público, de Administración, de Recursos Humanos y la Prefectura del Municipio Barinas y la Inspectoría de Llano. Lograremos así desconcentrar el ya vetusto Palacio del Marqués, cuyas instalaciones venían siendo sobre utilizadas en virtud de sus modestas proporciones, de modo que allí funcionen solamente -de ahora en adelante- los Despachos del Gobernador y del Secretario General de Gobierno, conjuntamente con las oficinas que dependen directamente de ambos.
 No podemos olvidar, por cierto, que el Palacio del Marqués del Pumar constituye una joya de nuestra arquitectura colonial, por lo que estamos obligados a mantenerlo y conservarlo de la mejor manera posible. Ojalá, en un futuro cercano, el viejo palacio de don José Ignacio del Pumar, Marqués de las Riberas de Boconó y del Masparro, pueda convertirse en la sede de un moderno Museo de Historia Regional, tal como atinadamente lo han propuesto, entre otros, los ex gobernadores barineses Virgilio Tosta y Luciano Valero. Mientras tanto, desocupar algunas de sus áreas contribuirá a conservar la vieja edificación en mejores condiciones.
Dejamos, pues, inaugurado el Edificio Administrativo del Gobierno del Estado Barinas, en señal de eficiencia y continuidad administrativa y de que en nuestra gestión no hay lugar para mezquindades absurdas, como esa estúpida práctica de paralizar obras de comprobado beneficio colectivo porque fueron iniciadas por gestiones anteriores a la del gobernante de turno.
Yo espero que hagan lo mismo quienes vengan después de nosotros.
Muchas gracias.