domingo, 19 de enero de 2014

EL DISCURSO ASESINO
Gehard Cartay Ramírez
Son múltiples las causas de la inseguridad, pero en Venezuela una muy importante ha sido el discurso asesino que el régimen impuso desde 1999.
Dos días después de haber asumido el poder, el teniente coronel Chávez justificaba que un padre de familia robara si su familia estaba pasando hambre. Aquello era apenas el anuncio de lo que vendría después: populismo exacerbado y contubernio del régimen con el hampa, convertida hoy en otro brazo armado al servicio de sus oscuros intereses de poder.
Aquello también proclamaba la filosofía del régimen que se inauguraba: en lugar de ejecutar una política económica y social dirigida a reducir la pobreza, se tomaba el atajo fácil de la demagogia apelando a la lucha de clases como mecanismo para dividir a la sociedad venezolana entre pobres y ricos. Y, al mismo tiempo, exaltando un discurso de odio para acusar a unos de ser responsables de la miseria de otros.
Ese discurso de odio tiene ya 15 años pronunciándose casi todos los días. Un discurso cargado de palabras tan peligrosas como cualquier arma. Palabras terribles como “pulverizar”, “liquidar”, “demoler” o “aplastar” a “los enemigos de la patria”, se han repetido casi todos los días por todos los medios de comunicación de masas durante tres largos lustros, dichas -por si fuera poco- desde el más alto sitial de poder en Venezuela. Y las han oído niños que después se han convertido en adolescentes; adolescentes que, en muchos casos, luego se transformarían en profesionales del hampa.
Su efecto multiplicador es, sin duda, una de las causas fundamentales del clima de inseguridad, violencia y muerte que hoy corroe a nuestro país.
Creo que esta es una afirmación irrebatible. Ya se ha dicho que, a veces, las palabras pueden ser más asesinas que las armas. Lamentablemente, en nuestro caso, ambas se vienen utilizando de manera simultánea.
Así, al tiempo que el discurso asesino del régimen ha sembrado el odio entre los venezolanos, aquel ha venido dotando de armas a los llamados “colectivos” (grupos paramilitares terroristas a su servicio), a la delincuencia presidiaria y a la que actúa libremente en las calles. Unos y otros, insisto, han sido provistos de armamento porque actúan en apoyo del régimen como bandas de choques para amedrentar y aterrorizar a sus adversarios y a la sociedad en general.
Lo afirmado se basa en otro hecho irrefutable: en Venezuela sólo el Estado tiene el monopolio de la venta y distribución de armas de fuego. Ningún particular puede vender armamento. En consecuencia, si la delincuencia y los paramilitares chavistas poseen armas resulta indubitable que es el propio Estado el que se las suministra. En cambio, los venezolanos honestos y trabajadores no las poseen y, en la práctica, aquí los únicos armados son las autoridades y los malandros.
No pueden entonces extrañarnos los casi 250 mil asesinatos desde 1999. La inseguridad, la violencia y todos esos homicidios aumentan cada día, y no por casualidad. Son la resultante de la incapacidad del actual Estado venezolano para garantizar la vida de sus ciudadanos y de su descarada indolencia para perseguir, castigar y enjuiciar a una delincuencia impune, con una capacidad de acción cada vez mayor.
Todo esto demuestra también el fracaso de las políticas sociales y económicas del régimen. Porque está comprobado que aquellas sociedades con mayores desigualdades sociales y económicas son las más propensas al crecimiento de la violencia, la criminalidad y la inseguridad. Venezuela es hoy un claro ejemplo al respecto.
Por si fuera poco, al lado de la incapacidad del régimen para ejecutar políticas destinadas a sacar a millones de venezolanos de la pobreza y de la complicidad oficial con la delincuencia, ahora se suma otra irresponsabilidad al sacar de las cárceles a peligrosos sujetos, lo que crea un cuadro de horror para la familia venezolana.
Nada de esto debería extrañarnos, insisto. No hay que olvidar que quienes dirigen este régimen insurgieron a la política el 4 de febrero de 1992 armados de metralletas y tanques de guerra, con un saldo vergonzoso de muertos y heridos. Esa fue su partida de nacimiento en la actividad política, y no han renunciado a ella.
Los recientes asesinatos de Mónica Sper, Miss Venezuela 2004 y popular actriz de televisión, y de su marido, se suman ahora a los 250 mil homicidios que se contabilizan desde 1999. Su bello rostro y su fama han hecho resaltar su muerte a manos de la criminalidad que nos agobia a todos los venezolanos. Pero, así como ella, otros miles de compatriotas anónimos han muerto a manos de la delincuencia desbordada.
Saldo sangriento producido por el discurso asesino del régimen y su permanente siembra de odios, así como de su criminal tolerancia frente a quienes le han declarado la guerra a muerte a la familia venezolana.
   Twitter: @gehardcartay
El blog de Gehard Cartay Ramírez
LA PRENSA de Barinas - Martes, 12 de enero de 2014

miércoles, 15 de enero de 2014

Campíns-Valero y Cartay: líderes históricos: Copei en Barinas fue fundado 3 meses después del 13 de enero de 1.946

13/01/2014 | 8:40 PM



(Dimas J. Medina).- Tres meses después de haber sido fundado el partido Comité de Organización Política Electoral Independiente -Copei- en la capital de la República, es creada en nuestra entidad la mencionada organización política.
Ocurrió en abril de aquel 1.946 en una humilde vivienda ubicada en el cruce de la Avenida Libertad con Calle 5 de Julio, en pleno centro de aquel poblado, a escasas dos cuadras de la Plaza Bolívar.
El fundador de Copei en Barinas, fue el entonces bachiller Luis Herrera Campíns, dirigente juvenil del estado Portuguesa. Junto a aquel recordado líder, que 32 años después, llegó a la presidencia de la República, aparecen como fundadores de Copei en Barinas, Manuel Antonio Cartay Sequera y joven llamado Luciano Valero.
Ese equipo pionero acompañó a Rafael Caldera cuando vino a hacer campaña como candidato presidencial en 1947, en medio de un clima adverso por cuanto AD era mayoría en Barinas. Luego, durante la dictadura perezjimenista, aquel grupo inicial fue hostigado y algunos tuvieron que irse a otras regiones, incluyendo a los más jóvenes, que fueron a estudiar en la Universidad de Los Andes en Mérida.
Luciano Valero y Cartay
Al instaurarse la democracia en 1958, el partido pasó a ser liderizado por el novel abogado Luciano Valero, de la segunda generación copeyana, quien es designado gobernador de Barinas por el presidente Rómulo Betancourt entre 1959 y 1964. Cinco años después, en 1968, Caldera es electo presidente de la República y Valero vuelve a la Gobernación por cinco años más.
En 1974 el partido pasa a la oposición ante el triunfo de Carlos Andrés Pérez y comienza a despuntar como líder de relevo el entonces recién electo diputado al Congreso Gehard Cartay Ramírez, con apenas 23 años de edad, perteneciente a la tercera generación del Copei barinés. En 1977, Cartay Ramírez asume la jefatura copeyana de Barinas y dirige la campaña electoral de Herrera Campíns, quien en 1978 gana la presidencia de Venezuela. Como gobernadores fueron designados en aquel período el médico José Napoleón Paredes (fallecido), el abogado José González Puerta y el ingeniero Arnoldo Matheus Camacho (también fallecido).
Sin embargo, AD siguió siendo mayoría en Barinas, hasta que en 1992 y 1993 Gehard Cartay Ramírez resultó electo gobernador de Barinas al derrotar a Rafael Rosales Peña, candidato de AD que aspiraba la reelección. Fue la única vez que Copei pudo desplazar a AD como primera fuerza política en la entidad.
En los años siguientes, el Copei barinés, al igual que el de toda Venezuela, ha visto mermada su condición de fuerza mayoritaria. Particularmente, desde las elecciones del año 2000, en Barinas sus resultados electorales han sido ínfimos, aunque actualmente parece haber experimentado una levísima recuperación bajo la conducción de Fernando Monsalve, integrante de la cuarta generación copeyana, y un equipo de dirigentes de las nuevas promociones.
Copei actual
Tras casi 15 años de no tener representante alguno en organismos de elección popular, Copei logró en diciembre de 2.012 una curul en el parlamento barinés en la persona del abogado Francisco Betancourt.
Y después de los comicios municipales del pasado 8 de diciembre, la organización socialcristiana pasó a convertirse en el segundo partido dentro de la Mesa la Unidad Democrática con el mayor número de ediles en el estado Barinas.
De los 2 alcaldes, 4 cámaras municipales y 25 ediles logradas por la oposición en todo el territorio barinés, Copei obtuvo 5 curules en los municipios Sosa, Sucre, Zamora y Barinas.
Ellos fueron Yonny José Roa y Tiodulfo Huiza, en Sosa; Luis Antonio Rodríguez, en Zamora; Arnaldo Saavedra, en Sucre y el periodista Tarquino González Concho, en el municipio capital.
Con los 7 diputados con que actualmente dispone la oposición en el estado Barinas (2 en la Asamblea Nacional y 5 en el Consejo Legislativo entre principales y suplentes), la MUD ahora suma los alcaldes José Luis Machín (Barinas), Ronald Aguilas (Sucre) y 4 cámaras municipales en Barinas, Pedraza, Sosa y Sucre.
Con este alentador panorama político, Copei asume el desafío de retomar su identidad ideológica como partido socialcristiano y asumir como propias las luchas populares que hay que acometer contra el gobierno nacional.
Para esa gran tarea, tal como lo ha venido sosteniendo el ex gobernador Gehard Cartay Ramírez, Copei ofrece al país una plataforma de cambios y transformaciones profundas que garanticen los derechos fundamentales de los venezolanos, especialmente mejorar su calidad de vida, mayor seguridad, empleo y bienestar a todos los niveles.
"Copei está participando activa y decisivamente en las tareas de la unidad para derrotar al actual régimen en las próximas elecciones", insistió el líder copeyano barinés.

Foto: Los ex presisdentes Rafael Caldera y Luis Herrera Campíns junto al ex candidato presidencial Oswaldo Alvarez Paz acompañando a la asunción de Gehard Cartay como mandatario barinés en 1.993 (Foto reproducción Yonny Camacho).

lunes, 13 de enero de 2014


¿POR QUÉ ESTAMOS COMO ESTAMOS?
Gehard Cartay Ramírez
A estas alturas, Venezuela pudiera haber sido ya un país del primer mundo.
Desde mediados del siglo pasado, nuestro país había iniciado una fulgurante carrera hacia su desarrollo. Al tiempo que se comenzaba a construir una ambiciosa infraestructura de obras públicas, el crecimiento y ascenso de una incipiente clase media abría también las puertas a un progreso de grandes perspectivas. Y en medio de aquellos auspicios, la fortaleza económica que le auguraba ya la explotación petrolera, completaba un cuadro optimista que muchos otros países envidiaban con justa razón.
Entre 1950 y 1973 -ocho años de dictadura perezjimenista y 15 de los iniciales gobiernos democráticos-, hubo un progreso generalizado y un crecimiento sostenido en todos los órdenes. Venezuela despegaba entonces con firmeza hacia una nueva etapa de superación y desarrollo.
Lamentablemente, un hecho totalmente ajeno -que no supo manejar el gobierno de entonces- distorsionó aquellas metas. En 1974, al producirse un aumento inesperado en los precios internacionales del petróleo, brotó de repente una espectacular riqueza que inundó a Venezuela como nunca antes. Fue una auténtica revolución de las magnitudes financieras, frente a las cuales los conductores de entonces no supieron, no pudieron o no quisieron tomar las medidas sabias y aconsejables que, por ejemplo, recomendó tercamente Juan Pablo Pérez Alfonso.
Y aún así, el país siguió su avance en otros órdenes, aunque lesionada ya severamente la moral pública por el incremento de la corrupción administrativa, el “vivapepismo” y el abandono del trabajo creador ante el facilismo y la abundancia de petrodólares. Esa perversión creó el llamado Efecto Venezuela, así bautizado por algunos expertos, para intentar explicar, sin lograrlo, cómo fue que nuestro país, a pesar de haber recibido a partir de 1974 una montaña de petrodólares, en paralelo se endeudó como nunca antes también.
Pero, insisto, aún entre 1974 y 1999, el país siguió progresando. Se nacionalizaron el hierro y el petróleo, se continuó la masificación educativa a todos los niveles y se siguieron construyendo obras fundamentales (la Siderúrgica del Orinoco, la red eléctrica, el Metro de Caracas, así como viviendas, carreteras y autopistas, obras culturales, hospitales y servicios públicos). Se formó toda una generación de jóvenes en el exterior y se inició el proceso de descentralización y regionalización a partir de 1989 con la elección de gobernadores y alcaldes, entre otros hechos de la mayor trascendencia.
En paralelo, subterráneamente, junto a problemas de miseria y pobreza que no se enfrentaron a tiempo, una conspiración golpista hacia mella a la ejemplar institucionalidad que las Fuerzas Armadas habían demostrado desde 1958. El teniente coronel Hugo Chávez Frías, junto a una peligrosa logia militarista, traicionaron su juramento de lealtad a la Constitución de 1961, al intentar un golpe de Estado en febrero de 1992, con saldo de centenares de muertos y heridos. Fracasaron entonces, pero, por una de esas paradojas inexplicables en sana lógica, aquel brutal hecho los catapultó a la toma del poder en las siguientes elecciones.
Fue así como en 1998 -en un acto insólito de suicidio colectivo-, aquel militar golpista fue elegido presidente e inició un proceso de retroceso, anacronismo y corrupción nunca antes visto en nuestra accidentada historia republicana. El desarrollo que veníamos experimentando frenó en seco y dimos una especie de vuelta en U en casi todos los aspectos. Y todo ello a pesar de que una nueva escalada de muy altos precios petroleros vino a beneficiar al nuevo régimen.
Sin embargo, a partir de 1999, la puesta en marcha de un proyecto autoritario y personalista, trajo consigo rémoras escandalosas como el caudillismo, el culto a la personalidad y el sometimiento de los demás poderes a su mando omnímodo, el estatismo exagerado y el militarismo rampante, la liquidación del federalismo, la conspiración permanente contra el sufragio confiable y efectivo, la conversión del régimen en una colonia castrocomunista, la persecución y penalización de la disidencia, la violación de los derechos humanos, los zarpazos constantes contra la libertad de expresión y de información, la destrucción de aparato productivo privado, el aumento colosal de la deuda externa, el crecimiento de la pobreza, la miseria y la desnutrición, la destrucción de PDVSA, el colapso de los servicios públicos, la falta de viviendas para los sectores populares y la clase media, la ausencia de oportunidades para nuestros jóvenes y el asesinato de más de 250 mil venezolanos a manos del hampa.
Quiere decir que los problemas que consiguieron en 1999 y que prometieron resolver, muy por el contrario fueron agravados. Y, de paso, crearon otros nuevos y complejos. Hoy está comprobado que la destrucción del país se ha acelerado vertiginosamente bajo el actual régimen, pues bien se sabe que Venezuela sufre desde 1999 un lamentable proceso de retroceso, destrucción y crispación.
Por eso estamos como estamos. Y eso no podemos olvidarlo.
Twitter: @gehardcartay
El blog de Gehard Cartay Ramírez
(LA PRENSA de Barinas - Martes, 07 de enero de 2014)

domingo, 5 de enero de 2014

LA OPOSICIÓN: ACIERTOS Y ERRORES (III)
Gehard Cartay Ramírez
Analizados ya en mis dos anteriores columnas de opinión el papel de la oposición democrática y sus limitaciones estratégicas, culmino estas notas refiriéndome a su actual liderazgo y a algunas de sus equivocadas conductas.
Resulta obvio que hay que replantear el liderazgo opositor a todos sus niveles, analizando sus fracasos y aciertos a la luz de los resultados de las últimas elecciones, visto que esa ha sido la estrategia que la cúpula de la MUD ha privilegiado. Hay mucho dirigente opositor ya agotado electoralmente, cuyas repetidas candidaturas no han calado entre la gente. No digo que den un paso al costado, por cierto. Pero creo que tal vez podrían ser mucho más útiles si se dedicaran a la lucha social, a acompañar a la gente en sus problemas y a meterse en los sectores populares que aún son proclives al régimen.
La verdad es que no todos los dirigentes opositores sirven para ser candidatos triunfadores. Y quienes ya lo han sido y han fracasado en varias oportunidades deberían entenderlo así, con la mayor humildad y franqueza. La marca de las derrotas continuadas es muy costosa y, a veces, termina malogrando a algunos dirigentes, cuya fama de perdedores permanentes equivale a una especie de pava incurable.
Hay otros dirigentes que también están obligados a ceder su lugar. Me refiero a quienes han venido diseñando las estrategias, insistiendo sólo en lo electoral -como lo planteé en mi anterior artículo de prensa- pero desdeñando la lucha de calle, el combate social con la gente y sus problemas y la penetración de los sectores que son más resistentes a la prédica opositora democrática.
Deberían convencerse de que la sóla vía electoral no es suficiente, como nos lo vienen gritando los resultados electorales. Que hay que transitar otros caminos, como los ya señalados y algunos otros que puedan plantearse en el porvenir.
Me quiero referir ahora a lo que considero conductas equivocadas por parte de ciertos liderazgos opositores.
La primera tiene que ver con un asunto que no terminan de metabolizar algunos líderes opositores: su posición frente a la tan denostada República Civil (1959-1998), a la que el régimen ha demonizado y vituperado tan errónea como injustamente. Aquellos opositores que se jactan de ser nuevos (“más futuro que pasado” es su absurda consigna, como si el pasado no fuera un hecho concreto frente a un futuro que no existe aún)  han acabado compartiendo el discurso chavista, que reniega de los logros de la reciente democracia civil venezolana. Esta operación inmoral y cicatera los ha colocado en el limbo, pues alguna gente ha preferido “comprarle” la idea al chavismo y no a los opositores que la han hecho suya también.
La verdad es que la oposición democrática debe reivindicar los logros de la República Civil y la tradición democrática venezolana a partir de 1958, así como criticar sus fallas, si quiere ser auténtica y creíble ante los venezolanos. Debe, al propio tiempo, proponer al país su proyecto modernizador, progresista y libertario. Lo demás es continuar confundiéndose y confundiendo a los demás.
Por analogía, esos sectores también deben cesar en sus posiciones generacionales, que dividen a la disidencia en lugar de unirla. (Algunos de ellos, inclusive, caen en la tentación de la anti política, gravísimo error, por cierto.) Ufanarse de ser “nuevos” no le dice mayor cosa a la gente y excluye automáticamente a quienes no lo son. Ser “nuevo” no es garantía de honestidad y capacidad, como tampoco es lo contrario. En realidad, la única garantía al respecto es la honestidad y autenticidad de la persona, sea nueva o no.
Otra falla a corregir es su actual posición frente a las condiciones electorales impuestas por el CNE, dirigidas siempre a beneficiar al proyecto de poder perpetuo del régimen. Hay que adoptar una actitud más radical y menos estólida en este asunto. Porque si lo que se ha privilegiado es lo electoral, no se entiende esa pasividad y hasta resignación frente a un sistema eleccionario diseñado a favor de quienes ahora detentan el poder. 
***
¿Quién ganó el 8-D, visto que ambos polos se atribuyen la victoria? Para mí está claro que fue la oposición democrática. Vea usted los resultados finales, que, por cierto, revirtieron los inicialmente dados por el inefable CNE: PSUV obtuvo 5.265.930; MUD sumó 4.410.238. Las otras fuerzas lograron 1.122.425. Hubo 412.977 votos nulos, algo extraño. Y la abstención fue del 41 por ciento. En este contexto el régimen es el perdedor, pues quienes no votaron por los candidatos oficialistas y los que se abstuvieron son la mayoría. Sume usted y saque sus conclusiones.
LA PRENSA de Barinas - Martes, 31 de diciembre de 2013

lunes, 30 de diciembre de 2013

LA OPOSICIÓN: ACIERTOS Y ERRORES (II)
Gehard Cartay Ramírez
La semana pasada destacamos el valor de la lucha librada por la oposición en medio de las más difíciles circunstancias.
Lamentablemente, esa lucha admirable ha tenido algunas limitaciones. La más importante de ellas -a mi juicio- ha sido el electoralismo excesivo que la ha contagiado. Toda la estrategia opositora democrática ha girado alrededor de lo electoral, lo que, sin duda, es muy importante, pero también hay otras áreas tan primordiales -o más- que la sóla concurrencia a las diferentes elecciones que se convoquen.
Si lo electoral ha privado por encima de lo demás, por supuesto que la estrategia desarrollada ha obedecido a ese sólo objetivo. Así, lo electoral ha terminado “contaminándolo” todo y, por tanto, los éxitos y fracasos de la oposición democrática se miden sólo por los resultados electorales, y no desde otras dimensiones.
Veamos ahora cuáles son esas otras vías constitucionales y democráticas, distintas a la electoral. Son varias, por cierto, y muchas de ellas han demostrado, aquí y afuera, su efectividad.  
Una muy importante es la lucha de calle, que no se ha priorizado como debe ser. No sé porqué en la cúpula opositora nacional se le teme a este recurso de lucha, siendo, como lo es, un derecho constitucional. Su ejercicio, por supuesto, debe ser pacífico y ciudadano, como siempre lo ha sido en estos 15 años durante las escasas oportunidades en que se ha dado. Concebida en estos términos, la protesta popular callejera es un recurso legítimo que no podemos obviar. Y menos cuando la crisis del país la exige y necesita.
Una segunda vía es la lucha social al lado de las comunidades para acompañarlas en sus exigencias de una mejor calidad de vida y batallar a su lado por la justa solución a sus grandes y pequeños problemas. Hoy por hoy las dificultades de todas las comunidades urbanas y rurales se acumulan, sin que el régimen las atienda y resuelva como es su obligación. Paradójicamente, mientras Venezuela ha recibido ingresos extraordinarios como nunca antes por concepto de los altos precios petroleros, las comunidades del país han visto crecer sus necesidades de todo tipo. Cualquier observador, por superficial que sea, puede darse cuenta cómo han crecido los cinturones de miseria, cómo campea el desempleo y la inseguridad y cómo se han deteriorado los servicios públicos de primera necesidad.
Una tercera vía es el compromiso a fondo con los crecientes sectores más pobres. Esta franja poblacional se la ha tenido siempre como afecta al régimen, aunque en realidad poco a poco ha dejado de serlo. Y tiene razones al respecto, porque nunca como ahora ha crecido la pobreza en Venezuela, desmontando el mito de que el actual régimen por primera vez “puso a los pobres en su agenda”, como gustan decir los voceros oficiales y repiten como loros algunos opositores ingenuos. Que los haya convertido en parte fundamental de su discurso demagógico es una cosa muy distinta a que los haya atendido, ejecutando políticas económicas y sociales para reducir la pobreza.
Una cuarta vía es acentuar también los nexos y compromisos con la clase media, que ha sido una consecuente aliada de la oposición democrática. Ya está suficientemente comprobado que esa clase media se viene empobreciendo aceleradamente desde que Chávez tomó el poder en 1999, como consecuencia de las erradas políticas económicas del régimen en estos 15 años, dirigidas a atacar la iniciativa privada, alejar la inversión y estimular el desabastecimiento, la inflación y la carestía. Por primera vez en mucho tiempo, la clase media ha visto frenado su ascenso social y económico, que venía siendo un logro sostenido desde los años cincuenta del siglo pasado.
Tal vez si profundizáramos en estas vías no electorales pudiéramos sensibilizar a los millones de abstencionistas, a quienes no han logrado interesar ni el régimen ni la oposición democrática. Pero resulta claro que en este segmento habría que suponer la existencia de una mayoría opositora. Lo digo porque la maquinaria electoral oficialista pulsa siempre métodos represivos para obligar a su clientela electoral a acudir a votar. Ergo, pareciera que somos los opositores los que hemos sido más perjudicados por la abstención.
La oposición democrática tiene que salir al encuentro de la gente. Sus dirigentes deben dejar de priorizar los medios de comunicación -hoy, por cierto, cada vez más cerrados a la disidencia- y salir a conversar cara a cara con las grandes mayorías.
La próxima semana nos referiremos los problemas de liderazgo y de ciertas tendencias absurdas que también han limitado la lucha de la oposición democrática.

LA PRENSA de Barinas - Martes, 24 de diciembre de 2013

jueves, 19 de diciembre de 2013



CORPOBARINAS: HERRAMIENTA DE DESARROLLO

DISCURSO DEL GOBERNADOR
GEHARD CARTAY RAMÍREZ
ANTE LA ASAMBLEA LEGISLATIVA, AL PRESENTAR EL PROYECTO DE LEY DE CREACIÓN DE LA CORPORACIÓN DE DESARROLLO DEL ESTADO BARINAS (CORPOBARINAS)

(Barinas, 25 de octubre de 1994)

Ciudadanos Diputados:
Con especial complacencia acudo hoy ante la Asamblea Legislativa para hacer entrega del Proyecto de Ley, elaborado por mi gobierno, que crea la Corporación de Desarrollo del Estado Barinas (CORPOBARINAS). Hago así uso de la facultad que la Constitución del Estado -en su artículo 52- confiere al Ejecutivo Regional en materia de iniciativa legislativa y, como jefe del mismo, presentar proyectos de leyes para su respectivo estudio y consideración.
Cumplo, en verdad, con una sentida aspiración de la colectividad barinesa, deseosa desde hace tiempo de contar con un organismo que planifique y promueva su desarrollo sobre la base de la bondad de sus potencialidades y sus riquezas humanas y materiales.

Nuestras potencialidades
Nadie discute hoy día la trascendencia y proyección de las posibilidades con que cuenta Barinas para alcanzar metas de progreso y desarrollo. Podríamos decir, incluso, que sus perspectivas son en este sentido verdaderamente excepcionales. En Barinas concurren un conjunto de elementos que le comunican singularidad, le abren extraordinarias oportunidades y lo sitúan en niveles por los que necesariamente debe ser tomada en cuenta a la hora en que se produzcan las más trascendentales decisiones nacionales y regionales.
Sin embargo, tampoco nadie puede dudar que es posible asegurar nuestro desarrollo en la medida en que quienes estamos comprometidos con esa tarea tengamos una elaborada, clara y precisa visión de las áreas y sectores claves sobre los cuales deben fundamentarse las acciones que impulsen ese proceso de desarrollo sostenido e indetenible.
En este sentido, debemos tomar conciencia de que Barinas es tierra abierta a las relaciones de intercambio con el resto del país e, incluso, del mundo, y también tierra de excepción para el abastecimiento de alimentos, para la producción y transformación de maderas y para el suministro de recursos hidráulicos y energéticos.
Barinas es tierra de ciudades y pueblos en pleno proceso de crecimiento y expansión; de ubicación estratégica por la cercanía a la frontera y por ser paso obligado de bienes y personas provenientes de las zonas andinas, de los estados llaneros vecinos, del centro del país y del oriente colombiano.
Particular interés, en este sentido, nos muestra la privilegiada ubicación geográfica del Estado Barinas, por cuanto -insisto- se encuentra en contacto permanente con las regiones andinas, por ser receptor de su población y tránsito de sus productos, y también por estar en inmediata relación con los llanos venezolanos y, a través de estos, con el centro y el oriente del país.
Barinas es centro vital de laboriosos trabajadores y porfiados empresarios, cuyos frutos provenientes del esfuerzo cotidiano se transforman y distribuyen a lo largo del territorio nacional y fuera de las fronteras de la patria. Barinas es tierra fecunda, a cielo abierto, para la inversión y la generación de riqueza, propicia para la iniciativa privada y, desde luego, espacio de compromiso para quienes tienen la responsabilidad de tomar decisiones, proporcionar recursos y crear estímulos adecuados, de manera de otorgarle a la población niveles de bienestar cónsonos con las nuevas realidades.
El Estado Barinas es la sexta entidad regional si se la compara con la extensión territorial de los demás estados del país. Su superficie es superior incluso a la de muchos países, como Israel, Bélgica, Kuwait, Líbano, El Salvador, Puerto Rico, Antillas Holandesas y Albania, por ejemplo, sin dejar de lado la circunstancia de que la tierra barinesa contiene mayores riquezas naturales renovables y no renovables, todo lo cual revela nuestras extraordinarias potencialidades, situación que, por lo demás, debe ser ineludiblemente tomada en cuenta por quienes trazan las estrategias de desarrollo nacional y regional.
El Estado Barinas, a su vez, es puerta de entrada y salida hacia el oriente colombiano de importantes flujos de bienes, servicios y personas, todo lo cual reafirma, una vez más, su condición estratégica en sus relaciones de intercambio. Esta posición de privilegio se potencia cuando se observan las facilidades que tiene para incorporarse a importantes redes de comunicación de tipo terrestre, fluvial y aéreo que lo pueden poner en contacto con el resto del país y del mundo.
En un modelo mundial de competencia y especialización como el actual, el escenario internacional es propicio para colocar los productos que tradicionalmente ha venido produciendo el Estado Barinas. El plátano y el cambur, los frutales, el cacao y el café, los cereales y las oleaginosas, la carne vacuna y sus derivados, entre otros, tienen claras perspectivas de ser colocados en países asiáticos como Japón, Taiwán, Corea, Singapur o el actual protectorado inglés de Hong Kong, mercados que continuamente manifiestan su interés por este tipo de productos, junto con los Estados Unidos y países europeos.
Comentario especial merecen la madera y sus productos industriales, los cuales no sólo participan de un amplio mercado interno sino que, además, la demanda mundial le ofrece perspectivas ilimitadas. Los barineses hemos tenido en la madera un producto de alta calidad y -hasta hace pocos años- abundante en nuestras selvas y reservas forestales. Hoy lamentablemente se está agotando, como consecuencia de la explotación indiscriminada, la tala y la quema. Sin embargo, nuestra reserva maderera puede ser procesada y comercializada con racionalidad, resembrando los bosques, combatiendo su explotación criminal e impidiendo la tala y la quema. De manera que, en estos términos, podamos seguir comercializándola y, sobre todo, manufacturándola en nuestra región. Sólo así, creando conciencia, haciéndola objeto de una atención preferencial y de una cuidadosa planificación, podremos evitar su agotamiento o inadecuado aprovechamiento, como en efecto viene sucediendo.
Pero, además, no solamente deben tomarse en cuenta las posibilidades que ofrece el mercado internacional para colocar nuestros productos regionales, sino también los beneficios adicionales que para la experiencia de productores e instituciones comprometidas con el desarrollo científico/tecnológico suponen los aportes científicos y los adelantos tecnológicos que nos pueden suministrar otros países, a través de estas relaciones de comercio e intercambio. Se trata, en efecto, también de una vía para modernizar procesos productivos.
Otros rubros de la agroindustria y de las ramas metal mecánica ofrecen oportunidades cada vez mayores para ser colocados, en condiciones ventajosas, a nivel mundial y particularmente en los países caribeños y signatarios del Pacto Andino.
El petróleo y el gas, aunque forman parte de los recursos estratégicos del país, manejados por el Estado Venezolano con exclusividad, tienen en el Estado Barinas importantes reservas en el subsuelo que constituyen un rico potencial y fuente de valor agregado en términos de empleo, servicios y otras beneficios para la economía regional.
No entender la dimensión de Barinas en un ámbito de mayor envergadura es circunscribirse a un simple parroquialismo y a un regionalismo absurdo, producto de miras de muy corto alcance. Lo que está planteado es proponerse metas más altas, objetivos de mayor alcance, que dejen atrás el anacronismo, el conformismo y las limitaciones que por años nos han trasmitido liderazgos mediocres, ineptos e ignorantes, sólo motivados por su enriquecimiento y ambiciones personales.

Nuestras limitantes
Lamentablemente, al lado de nuestras potencialidades extraordinarias coexisten también absurdas limitantes.
Resulta un contrasentido, una paradoja llena de cinismo e injusticia, que siendo Barinas una entidad de tantas riquezas y posibilidades,   haya crecido en todos estos años una penosa situación de pobreza y miseria extremas entre la mayoría de sus habitantes, situación que ha debería llenar de vergüenza a quienes han conducido la región.
Y es que esta ha sido la primera y fundamental limitante del desarrollo regional: la conducción de un liderazgo sin sentido de grandeza, más preocupado de su provecho personal que del destino colectivo de los barineses. La abulia, la mediocridad, la corrupción y la falta de grandes objetivos detuvieron a Barinas durante décadas, sin reparar el daño ocasionado a nuestra región. Así, mientras otras entidades federales  entraban en una fase superior de participación comunitaria y de formulación de proyectos y de metas de desarrollo regional, el Estado Barinas permanecía al margen de los cambios nacionales, atado a concepciones de gobierno más propias del siglo XIX que de este siglo XX que ya va a culminar en apenas seis años.
A quienes, por fuerza de los hechos, tenemos ahora que heredar esa falta de grandeza y de responsabilidad que afectó a los dirigentes barineses por años, la misma nos debe llenar de estupor y de indignación: pobreza en aumento alarmante y escandalosa, economía deprimida crónicamente, crisis de la salud, desempleo sostenido, precarias condiciones de los servicios públicos, ausencia de inversiones, liderazgos ineptos y anomia institucional, entre otras limitaciones para la región.   
El mayor problema de todos, insisto, es la pobreza, acentuada dramáticamente en el último decenio entre 1982 y 1992. Según cifras suministradas por FUNDACREDESA este problema afecta a más del 82 por ciento de los barineses, cuyas condiciones socioeconómicas son calificadas de precarias, con la que circunstancia agravante de que más del 40 por ciento de la población se ubica en un grupo de pobreza extrema. La propia Oficina Central de Estadística e Informática (OCEI) reafirma los datos de FUNDACREDESA cuando sitúa al Estado Barinas dentro de los estados que presentan niveles de pobreza superiores a la media nacional, colocándolo en el puesto ocho (8) entre veintidós (22) estados del país, ordenados –de acuerdo con este problema- de mayor a menor. La OCEI señala concretamente que en 1990 –hace apenas cuatro años- cuarenta mil cuatrocientos veintiocho (40.428) hogares barineses -más de doscientas mil (200.000) personas- no satisfacían sus necesidades básicas, particularmente en lo que se refiere a viviendas inadecuadas, catalogadas así por carecer de servicios indispensables, presentar hacinamiento crítico, bajo nivel de instrucción y alta dependencia económica.
La desnutrición es otro grave problema que merece especial consideración. El Estado Barinas acumula hoy cifras alarmantes en este sentido, sin que nada serio se haya hecho a nivel regional para neutralizar esta desgraciada situación que sufren importantes sectores de su población, especialmente los sectores lactantes, preescolar y escolar. Las cifras del año 1992, aportadas por el Instituto Nacional de Nutrición, indican que la entidad ocupa el primer lugar en desnutrición aguda, específicamente en el nivel que agrupa a los niños de preescolar entre dos y seis años y en el escolar de siete a catorce años, indicando, además, que el 24,22 por ciento de los niños menores de 15 años presentaron algún grado de desnutrición, cifra que duplica el promedio nacional. En relación al indicador peso/edad, Barinas presenta una situación preocupante por cuanto el 35 por ciento de los niños tiene pesos y tamaños menores que los promedios nacionales, lo cual coincide con los porcentajes de los sectores ubicados en los niveles de pobreza crítica.
La pésima calidad de la educación y de los servicios de salud educación constituye otra gravísima limitante. En cuanto a la primera, los niveles de analfabetismo están por encima del 20 por ciento, cifra muy superior a la media nacional. La educación formal, por su parte, adolece de graves fallas, debido a que la gran mayoría de su personal no está graduado al efecto y gran parte de los planteles escolares se encuentran en muy precarias condiciones físicas y de dotación Y en cuanto a la salud, la deficiente prestación de servicios sobre todo en atención primaria y secundaria, así como en los de medicina especializada, son ciertamente agobiantes para una población pobre y enferma en la mayoría de sus estratos. La red de ambulatorios y hospitales no funciona a cabalidad, mientras crecen las enfermedades prevenibles, no existen programas de saneamiento ambiental y la debilidad estructural de la atención materno infantil son todos problemas que inciden negativamente en la salud de la mayoría de la población, especialmente entre las madres, niños y ancianos.
Los proyectos de desarrollo agropecuario de Boconó/Masparro, Santo Domingo y Uribante /Caparo siguen inactivos, mientras la comercialización de nuestros productos no funciona a plenitud, continúa estancada la actividad industrial, permanece todavía la baja productividad agropecuaria, así como los conflictos de uso por la tenencia de la tierra, la explotación irracional de las reservas forestales, la inexistente vialidad agrícola y la agresión sistemática al medio ambiente, la inseguridad generalizada, tanto jurídica como de las personas y bienes de los barineses, la inexistencia de obras de infraestructura necesarias, el fenómeno recurrente de las inundaciones y la descoordinación entre los distintos organismos de la Administración Pública, son, entre otros, graves limitantes para el desarrollo regional.
Finalmente, debo plantear un problema crucial y fundamental: el Estado Barinas ha permanecido marginado durante varias décadas en relación al país. Nuestra entidad ha sido escasamente valorizada por lo que se refiere a su alto potencial productivo y a las necesidades que presenta desde el punto de vista socio-económico. Barinas ha sido discriminada, al igual que otras entidades similares, debido a la injusta e irritante distribución de los recursos nacionales atendiendo exclusivamente a los datos de población, sin considerar otros registros, entre ellos, su potencial económico, su ubicación geopolítica y sus problemas estructurales. Así, Barinas ha recibido anualmente durante mucho tiempo menos del uno por ciento del presupuesto de la Nación, a pesar de ocupar el 3.86 por ciento del territorio venezolano y poseer un 2.4 por ciento de su población.
Ha llegado el momento de que la colectividad barinesa se ponga de pie para protestar tamaña injusticia y de exigirles a nuestros representantes ante el Congreso de la República que asuman el compromiso de combatirla, terreno que hoy está abonado por el avance y el empuje del vigoroso movimiento de descentralización y regionalización que se desarrolla en el país.  

CORPOBARINAS: herramienta del desarrollo regional
Toda esta realidad descrita anteriormente, integrada tanto por sus potencialidades como por sus limitantes, requiere un manejo técnico y administrativo coherente y sostenido, desterrando definitivamente la improvisación, la demagogia y el clientelismo político que, hasta ahora, han caracterizado el funcionamiento de los gobiernos regionales y locales, con las escasísimas excepciones que confirman la regla general. 
No podremos avanzar hacia el cambio profundo de los niveles de calidad de vida de los barineses y ofrecerles mejores oportunidades sino establecemos mecanismos eficaces de planificación que permitan un diagnóstico y un tratamiento adecuado de nuestras potencialidades y debilidades, así como también de una estrategia de mediano y largo alcance.
Por eso nace CORPOBARINAS. Yo diría que nace por una razón afirmativa y no, como se ha especulado, porque queremos simplemente romper con un esquema de regionalización que poco o nada ha significado para Barinas. Se trata, en definitiva, de hacer uso de nuestro derecho a planificar el futuro de la región sin intermediarios de ninguna especie y con toda la fuerza de que a capaz nuestra barinidad.
Sería necio, por supuesto, ocultar que este sentimiento afirmativo nace después de una profunda toma de conciencia de la sociedad civil barinesa. Han sido largos años de discriminaciones y menosprecio, y también -por qué no decirlo- de intentos sibilinos de dominio y penetración de ciertos elementos económicos poderosos de la región andina. Tampoco sería honesto negar que bajo el actual esquema de planificación del país, el Estado Barinas siempre haya sido la parte menos compensada de la llamada Región Andina, a pesar de ser la entidad de mayores riquezas naturales y también la de mayor extensión territorial, si se la compara con Táchira, Mérida y Trujillo. Esto es tan cierto como que Barinas se ha convertido en los últimos años en una zona receptora de amplios contingentes humanos provenientes de la zona andina, y los cuales se han incorporado activamente al proceso productivo con su reconocida laboriosidad, iniciativa y capacidad para generar riqueza y desarrollo.
En consecuencia, como bien lo señala la Exposición de Motivos del Proyecto de Ley que hoy someto a la consideración de ustedes, compete al Estado Barinas la planificación, coordinación y promoción de su propio desarrollo integral. Así lo señala expresamente la Constitución vigente del Estado en su artículo 24, cuando establece que: “Son de la competencia del Estado también aquellas calificadas como concurrentes entre los niveles del Poder Público que establece la Constitución Nacional y cuyos servicios específicamente se señalan el Artículo 4 de la Ley Orgánica de Descentralización, Delimitación y Transferencia de Competencias del Poder Público”. Este artículo, a su vez, señala -entre los servicios que serán transferidos progresivamente a los Estados- “la planificación, coordinación y promoción de su propio desarrollo integral”.
Pudimos haber creado, por vía de Decreto, previa aprobación de la Asamblea Legislativa o de su Comisión Delegada, una Fundación, Empresa del Estado o Asociación Regional. Pensamos, sin embargo, que la alternativa más viable es la creación, mediante una ley especial, de una Corporación para el Desarrollo del Estado Barinas, con sus funciones bien definidas y dotada de los recursos que amerita para su cabal funcionamiento.
Simultáneamente, mi gobierno gestionará ante el Gobierno Nacional -dando cumplimiento a la Ley que rige la materia- todo lo relativo a la transferencia de los bienes y recursos financieros que nos corresponden y que hoy están en poder de otras Corporaciones Regionales, a los fines de adscribirlos a CORPOBARINAS, por ser de ahora en adelante el órgano que esta entidad federal ha creado para ejercer tales competencias y servicios.
Queda claro entonces que el Estado Barinas es competente en materia de planificación, coordinación y promoción de su propio desarrollo integral, que sus instrumentos legales facultan tanto a la Gobernación del Estado como la Asamblea Legislativa para crear los servicios que exige esta competencia y que los servicios que presta el Poder Nacional, en lo referido a esta materia, relativos a nuestra entidad federal, puedan ser transferidos al Estado Barinas.
Queda ahora por analizar la conveniencia de la creación de este servicio y los detalles de su organización. En cuanto al primer punto, no existe duda alguna en los sectores representativos del Estado Barinas de que ya es hora de asumir de una vez por todas la responsabilidad de su propio desarrollo. La comunidad barinesa siente que tiene los elementos suficientes para ejercer plenamente la tarea de planificar, coordinar y promover su propio desarrollo, apoyada, claro está, en los órganos de Poder Nacional y de conformidad con las leyes de la materia.
En Barinas existe hoy una vanguardia organizada de políticos, líderes comunitarios, profesionales, intelectuales, empresarios, productores agropecuarios, deportistas y dirigentes gremiales con elevada conciencia sobre su actuación en el desarrollo regional. Cuenta con una universidad especializada en la cuestión agraria y social, además de diversos centros de educación superior, con instituciones de estudios e investigación, con una Iglesia de avanzada, con grupos culturales de prestigio nacional y con una red de instituciones gubernamentales y no gubernamentales, que sirven de base a su capacidad plena para asumir la responsabilidad de planificar y promover su propio destino como colectividad.
Por otra parte, y como ya lo dije anteriormente, no ha sido feliz la planificación, coordinación y promoción del desarrollo barinés desde el Poder Central, aún cuando se cuenta con entes descentralizados como la Corporación de Los Andes y la Corporación Venezolana del Sur Oeste Andina. En efecto, Barinas todavía forma parte de la Región de los Andes, que abarca los Estados Mérida y Trujillo, y que antes estaba integrada además por el Estado Táchira, pero un movimiento de sus fuerzas vivas determinó la creación de la nueva Región Sur Oeste Andina y de su Corporación. A esta región fue sumada una importante porción del estado Barinas, como lo es el Municipio Ezequiel Zamora, seccionando así irracionalmente el territorio barinés.
La actual existencia de las regiones administrativas y de sus órganos institucionales está desfasada de la nueva realidad nacional. La evolución del sistema político venezolano consolidó a los estados como los ámbitos territoriales para la planificación y promoción del desarrollo regional y, por lo tanto, aquellas instituciones supraestadales y esas corporaciones regionales han quedado como una importante experiencia histórica que debe ser profundamente revisada. La elección popular de los Gobernadores y Alcaldes legítima de manera sustantiva a los primeros, que pasan a ser -con el apoyo de los segundos- los llamados a ejercer el liderazgo del desarrollo de sus regiones.
Hoy las verdaderas regiones son los Estados Federales y la verdadera política de desarrollo regional es la descentralización, y no otra. Por ello existe una definitiva tendencia a entregar a las entidades regionales estas competencias, y ya son diversas las entidades que cuentan con sus entes de promoción del desarrollo.
Por todas estas razones, como Gobernador del Estado Barinas, presento a consideración de la Asamblea Legislativa el Proyecto de Ley que crea la Corporación para el Desarrollo del Estado Barinas (CORPOBARINAS), concebida como un instituto autónomo, adscrito a la Gobernación del Estado Barinas, con personalidad jurídica y patrimonio propio, distinto e independiente del Fisco Regional. Su objeto es la planificación, coordinación y desarrollo del Estado Barinas. Su dirección y administración está conferidas a dos instancias: El Consejo General, integrado por representantes de diversas instituciones públicas y privadas de la región, y el Directorio Ejecutivo, compuesto por cinco (5) integrantes con dedicación a tiempo completo.
El financiamiento de esta entidad provendrá fundamentalmente de los recursos del Estado Barinas; de la transferencia que reciba como consecuencia de la descentralización de estos servicios que actualmente presta el Poder Nacional; los que provengan de las actividades de la propia Corporación y los de cualquier otra fuente legítima.
CORPOBARINAS estará sujeta al control, vigilancia y supervisión de la Contraloría general del Estado, mediante el Reglamento General de la presente Ley que dictaré como Gobernador en su oportunidad.

Ciudadanos diputados:
Con legítimo orgullo cumplo gustosamente este deber de barinés y esta promesa como Gobernador electo por su pueblo.
Sería hipócrita si no dijera que muchas veces imaginé este momento. Doy gracias a Dios por haberme permitido cristalizarlo. Sé que los barineses de hoy y de mañana nos agradecerán esta nueva iniciativa que hoy presentamos a la Asamblea Legislativa. En manos de ustedes, señores diputados, está ahora la responsabilidad de dar vida a CORPOBARINAS, ojalá que en breve tiempo y luego de una fecunda discusión con todos los sectores de la comunidad regional.
Los nuevos líderes que hoy conducimos a Barinas queremos recuperar el tiempo perdido y saldar la gran deuda histórica que a su pueblo no le cancelaron quienes nos antecedieron.
Queremos ponernos a tono con los nuevos tiempos. Sentimos la urgencia de apurar el paso para que Barinas no siga a la zaga y pueda convertirse en tierra de progreso y desarrollo.
Lo lograremos, si así lo queremos. Y estoy seguro de que, Dios mediante, así será.
Muchas gracias (Aplausos).
                                         
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El proyecto de Ley de Creación de CORPOBARINAS nunca fue aprobado por la Asamblea Legislativa y el gobernador siguiente desechó la idea.