miércoles, 20 de junio de 2018


LA PESADILLA CHAVOMADURISTA
 Gehard Cartay Ramírez
En Venezuela vivimos una larga pesadilla chavomadurista, caracterizada por el hambre, la corrupción y la destrucción del país que veníamos siendo.
Sin embargo, a diferencia de las pesadillas del sueño, la que hoy sufrimos los venezolanos no termina aún porque no hemos despertado, como debía ser. Por diversas razones, seguimos siendo incapaces de terminar con ella, mientras cada vez más esa misma pesadilla sigue devorándonos con su carga de muerte, odio y destrucción.
Son veinte años ya de dominio por parte de una cáfila de desadaptados, resentidos y criminales, cuya incapacidad y corrupción han destruido un país que ahora podría estar entre los más desarrollados y progresistas del mundo, y no convertido en una nación donde campean la miseria, el hambre, la corrupción y las enfermedades.
No deja de ser una ironía que Venezuela, la misma que con Bolívar, Sucre y otros guerreros encabezó la lucha por la libertad de buena parte del continente suramericano, casi 200 años después se haya convertido en un país secuestrado por el despotismo autoritario de un grupo de forajidos que hoy la someten al hambre, la miseria y  la tiranía.
Y más sorprendente aún resulta que hayamos permitido que esta opresión dictatorial se prolongue en el tiempo y que, en pleno siglo XXI, mientras casi todos los demás países del hemisferio constituyen democracias en pleno funcionamiento, la nuestra haya muerto y hoy la sustituya una mascarada que sólo oculta un perverso sistema inspirado por la monstruosidad  castrocomunista.
Porque si algo debemos tener muy claro los venezolanos es que toda esta pesadilla no es una mera casualidad. No, en absoluto. Ella forma parte de la ofensiva de destrucción y arrase que desarrolla el actual régimen y que tiene objetivos muy claros.
El primero de ellos lo constituye la exclusión, el sectarismo y la división entre los venezolanos, con su carga de odios y enfrentamientos. El segundo objetivo ha sido la destrucción de las instituciones democráticas que venían funcionando regularmente desde 1958. Así, Venezuela ha retrocedido al siglo XIX, pues desde el poder se ha privilegiado el caudillismo y la violencia armada contra los ciudadanos y sus derechos, mediante la violación sistemática de la Constitución y las leyes.
Otro objetivo logrado por el régimen ha sido la destrucción de la clase media y el empeoramiento de las condiciones de vida de los pobres, depauperando a la primera y llevando a la miseria más deplorable a los segundos. Para lograr tan retorcido propósito ha liquidado las inversiones nacionales y extranjeras, desconocido el derecho de propiedad privada, cerrado miles de fábricas e invadido y arruinado otras miles de fincas agropecuarias productivas y, por consecuencia, acabado con millones de puestos de trabajo. Por eso mismo -y no por la mentira de “la guerra económica”- hoy escasean la comida, las medicinas y los empleos, al punto de convertirnos ya en un país africano marcado por el hambre y el desempleo.
Igualmente el régimen ha liquidado el progreso alcanzado luego de varios años por los venezolanos. Así, los logros fundamentales de la República Civil entre 1959 y 1998, que crearon una clase media en ascenso y sacaron de la pobreza a centenares de miles de familias, han sido destruidos por el empeño en establecer aquí un modelo calcado de la dictadura castrocomunista cubana, una de las estafas ideológicas más grandes de la historia, que ha hundido en el hambre y la pobreza a todo un pueblo entero desde hace 60 años. Lo mismo quieren hacer aquí: igualarnos por debajo para empobrecernos a todos, menos a la cúpula podrida del régimen, cada vez más rica.
A quien más ha perjudicado esta expresa y deliberada política de destrucción ha sido a la juventud venezolana, no sólo por la muerte de centenares de jóvenes en manifestaciones y protestas contra el régimen, sino también por cerrarle las puertas hacia un futuro mejor. Eso explica por qué millones de nuestros muchachos huyen hacia otros países en busca de mejores oportunidades.
Mientras tanto, el país se cae a pedazos, la anarquía avanza incontenible, las instituciones han sido destruidas, los servicios públicos no funcionan, la salud dejó de ser un derecho y hoy mueren muchos venezolanos por carecer de medicinas y de falta de atención médica en hospitales públicos o privados.
La onda destructora del régimen también ha condenado al hambre a muchos venezolanos, ya sea por haber arruinado el aparato productivo nacional con su consecuencia directa, el desabastecimiento y la escasez, y también por la mega inflación que ha liquidado la capacidad adquisitiva de los venezolanos. Por desgracia, sus menguados salarios ya no alcanzan para nada y cada día se les hace más difícil adquirir los alimentos necesarios para mantener a su familia.
Hay que despertar ya de esta pesadilla. Hagamos nuestra aquella significativa consigna del Papa San Juan Pablo II en una de sus visitas a Venezuela: “Despierta y reacciona. Es el momento…”   
@gehardcartay
LAPATILLA.COM
Viernes, 15 de junio de 2018.
  

sábado, 9 de junio de 2018


GARRAPATAS AFERRADAS AL PODER
Gehard Cartay Ramírez
Esta es una definición exacta de Maduro y la cúpula podrida del régimen en este momento.
La verdad es que si tuvieran algo de vergüenza ya deberían haber abandonado el poder que, en mala hora y de pésima manera, ejercen. Resulta inaudito que, teniendo a casi todo el país en su contra, aún no se hayan ido por sus propios pasos.
Por desgracia, se aferran al poder como garrapatas, extrayendo para su provecho personal lo que queda en las arcas del patrimonio público. Se trata de una oligarquía corrupta hasta la exageración, pero -por lo visto- quieren llevárselo todo, antes de ser echados.
Aunque están enfermos de poder, en su actual desesperación deberían examinar la historia de aquellos que prefirieron abandonarlo en beneficio de sus pueblos y, en ciertos casos, antes de que fuera tarde para ellos. Por supuesto, algunos eran grandes hombres, y no se les puede comparar con la mediocridad del caso presente.
Comencemos por el Libertador Simón Bolívar. En 1830, al ser cuestionado por caudillos locales y fracasar la Gran Colombia, entregó el poder y anunció que viajaría a Europa. Enfermo y amargado, murió en el trayecto, en Santa Marta. El otro gran prócer independentista, José Antonio Páez, entregó en 1863 el mando de la República que había fundado en 1830 a Falcón y los federales, a pesar de que estos no lograron vencerlo, pero lo hizo por la paz del país. Luego se marcharía al exterior, donde murió.
En el siglo XX, el general Eleazar López Contreras, sucesor de Juan Vicente Gómez en 1935, liquidó pacíficamente la tiranía de su antecesor -al que sirvió varias décadas- y condujo al país hacia la democracia, la libertad y el respeto a los derechos humanos. Por si fuera poco, recortó su propio período presidencial de siete a cinco años.
Quien lo sucedió, el también general Isaías Medina Angarita, a pesar de haber presidido un buen gobierno, fue, sin embargo, timorato al negarle al pueblo el derecho a elegir sus gobernantes. Pero no sólo eso: tampoco comprendió la inconformidad que bullía entonces en la oficialidad joven y los nuevos líderes civiles. Y el 18 de octubre de 1945, ante el golpe de Estado en su contra, prefirió irse, alegando que no estaba dispuesto a permitir la violencia entre sus compatriotas.
El dictador Marcos Pérez Jiménez, quien presidió un gobierno de grandes obras, pero antidemocrático y sin libertades, hizo todo lo posible para quedarse en el poder en los meses finales de 1957 y enero de 1958. Al final, desasistido del apoyo de las Fuerzas Armadas, también optó por abandonar la presidencia y largarse del país. Después diría también que lo había hecho para evitar enfrentamientos entre sus compatriotas.
Más recientemente, en 1993, cuando la Corte Suprema de Justicia acordó su enjuiciamiento y el Congreso lo separó de la presidencia, Carlos Andrés Pérez aceptó aquella decisión y se sometió a los tribunales, sin oponer resistencia. 
Por desgracia, Chávez fue electo presidente en 1998 y con él este nefasto régimen. Sus sucesores se niegan ahora a abandonar por las buenas el poder, a pesar del amplísimo repudio popular en su contra, lo cual los ha llevado a otorgarse “victorias” por la vía del fraude electoral. Pero, aún así, no han logrado ocultar la demoledora abstención que, convertida en una silenciosa rebelión popular, los ha desnudado ante el mundo.
Sin embargo, esa cúpula, ahíta de riquezas ilícitas -a costa del patrimonio público, de la pobreza y el hambre del pueblo-, se aferra como garrapatas al poder, despreciando la voluntad popular, violando la Constitución y desafiando a la comunidad internacional.
La verdad es que Maduro, si hubiera sido inteligente como López Contreras, habría podido propiciar un gran viraje y sacar al país del tremedal en que lo colocó su antecesor. Pero no tuvo inteligencia, ni tampoco voluntad y sentido de la Historia.
Hoy Venezuela está en ruinas, sin un gobierno que gobierne, sumida en el hambre y la miseria, con cerca de cuatro millones de venezolanos huyendo al exterior, con su aparato productivo liquidado, sufriendo la mega inflación más alta del mundo, con sueldos que no alcanzan para nada, con el desempleo en alza, las instituciones prostituidas por la dictadura y un descontento popular que puede convertirse en un auténtico tsunami en cualquier momento.
Y aún así, la cúpula podrida madurista -que hoy sólo cuenta con el apoyo de la cúpula militar como único sostén- no quiere irse. Son garrapatas que quieren sacarle hasta la última gota de sangre a Venezuela.
@gehardcartay
Lapatilla.com 07 de junio de 2018.


miércoles, 30 de mayo de 2018



¿ABSTENCIÓN O REBELIÓN POPULAR?
Gehard Cartay Ramírez
Nadie en su sano juicio puede sentirse sorprendido por lo sucedido el pasado domingo 20 de mayo.
¿Podría sorprender a alguien un nuevo fraude electoral del chavomadurismo? Si existe algún sorprendido, obviamente  no está en sus cabales o carece de contacto con la realidad. Porque si algo sabemos casi todos los venezolanos, por experiencia propia, es que desde el año 2000 las prácticas fraudulentas del CNE para favorecer al régimen se han convertido en usuales y corrientes. Desde entonces, no ha habido un solo proceso electoral donde las trampas no hayan favorecido siempre a los candidatos del chavomadurismo.
Y es que sólo los ingenuos o los cínicos pueden creer que el sistema electoral venezolano, implantado por el chavomadurismo en estas dos décadas, ofrece garantías de imparcialidad y pulcritud. Por eso sorprenden la candidez y simpleza de quienes critican a los que no votamos argumentando que le “regalamos” seis años más a Maduro o que -lo que vendría a ser lo mismo- “impedimos” que el candidato Falcón ganara el 20 de mayo.
Son argumentos pueriles por donde se les analice. ¿Cómo creer, por ejemplo, que un candidato de oposición pueda ganar con el actual sistema electoral, diseñado íntegramente para producir siempre un resultado favorable al régimen? Y ello es así porque el sistema automatizado sólo produce resultados en tal dirección, con un registro electoral inflado, nunca depurado de vicios y trampas, y, por si fuera poco, un mecanismo de escrutinios convertido en una verdadera caja negra, a la que sólo tienen acceso partidarios del régimen.
A pesar de ello, hay cierta gente despistada que piensa que el fraude sólo se realiza el día de los comicios. No se han dado cuenta, por lo visto, que se trata de una cadena de hechos sistémicos, que se ejecutan transversal y paralelamente en varias direcciones, con suficiente antelación, y que se perfecciona, al final, con el anuncio oficial de los resultados “irreversibles” del CNE.
Puertas afuera, el órgano electoral siempre asume una actitud de impunidad total frente al ventajismo del régimen, mediante la más impúdica utilización de recursos del patrimonio público, así como de equipos de movilización y comunicaciones, incluidas las numerosas estaciones televisivas y radiales propiedad del Estado, de cuyo uso y abuso hace gala el partido oficialista.
¿A quién podría sorprender entonces lo que algunos han llamado abstencionismo y que de manera demoledora denunció ante el mundo el descomunal fraude del pasado 20 de mayo? A nadie, debería responderse. Pero no ha sido así. Por desgracia, algunos dirigentes políticos, en especial los que acompañaron a Falcón, si bien no podrían sentirse sorprendidos, pareciera que no entendieron lo ocurrido. Y no sólo eso: la han emprendido contra quienes no votamos, culpándolos del fracaso de su candidato y achacándonos la “victoria” de Maduro.
Pareciera que olvidan los más recientes e ignominiosos hechos que nos han traído hasta aquí. Olvidan que el régimen, a través de su TSJ, despojó a la oposición de las dos terceras partes que obtuvo en la Asamblea Nacional durante las elecciones de 2015. Olvidan la burda maniobra que anuló la elección de los diputados de Amazonas en 2016. Olvidan que ha revocado casi todas las decisiones de la AN. Olvidan que no permitieron la realización del revocatorio contra Maduro. Olvidan que más tarde convocaron su fraudulenta asamblea constituyente. Olvidan que también desconocieron –entre muchas otras trampas- la elección de los gobernadores del Zulia y Bolívar, a pesar de que el primero fue proclamado, mientras el segundo era despojado de su triunfo al desconocerle las actas que lo demostraban.
Igualmente olvidan que luego la inefable presidente de la constituyente madurista declaró que “más nunca entregarían el poder”, lo que, por lo visto, no era una simple amenaza. También olvidaron que, a la usanza de Ortega en Nicaragua, el régimen hasta se dio el lujo de escoger los demás candidatos, inhabilitando aquellos que consideraba inconvenientes y permitiendo sólo a quienes les resultaban más cómodos.
Y ahora pretenden convertir en verdad el cuento chino de que los que no votamos somos culpables de la derrota de Falcón y del “triunfo”  de Maduro, como si nada de lo anterior hubiera ocurrido y como si aquí existiera una democracia verdadera. Por cierto, el propio Falcón desconoció esas elecciones utilizando los mismos argumentos que tuvo la inmensa mayoría para no votar. ¿Hará falta agregar algo más?
En estas circunstancias, hasta los que siempre hemos creído en el voto popular teníamos el deber de reaccionar ya, justamente porque aquí el régimen acabó con el sufragio para elegir, y lo ha convertido en una trampa sistémica que siempre lo favorecerá mientras no cambien radicalmente las actuales condiciones electorales. ¿Será muy difícil entender esto?
¡Y todavía algunos se preguntan por qué la gran mayoría de los venezolanos se rebelaron y no votaron el pasado 20 de mayo!
@gehardcartay
LAPATILLA.COM
Martes, 29 de mayo de 2018.
 

sábado, 26 de mayo de 2018

EN LOS CIEN AÑOS DEL NATALICIO DE ARVELO LARRIVA



Intervención del diputado GEHARD CARTAY RAMÍREZ en la Cámara de Diputados para proponer un Acuerdo con motivo del centenario del nacimiento del ilustre poeta barinés.

(Sesión del día 24 de mayo de 1983)



EL PRESIDENTE: Tiene la palabra el diputado Gehard Cartay Ramírez.

DIPUTADO CARTAY RAMÍREZ (GEHARD): Ciudadano Presidente; ciudadanos diputados:
Mañana 25 de mayo se cumplen 100 años del nacimiento del ilustre poeta barinés Alfredo Arvelo Larriva.
Nacido en Barinitas en 1883, hijo de Alfredo Arvelo Rendón y Mercedes Larriva, este ilustre compatriota se consagró en las primeras décadas del presente siglo como uno de los más importantes poetas de Venezuela.
Arvelo Larriva sobresalió entonces como uno de los precursores del modernismo, tan en boga a principios del siglo, y publicó una trascendental obra literaria, lamentablemente dispersa a consecuencia de que la misma apareció en diarios, revistas y publicaciones de la época. Fue muchos años después de su muerte, concretamente en 1977, cuando la Biblioteca de Temas y Autores Barineses publicó sus obras completas –poesía y prosa– en dos volúmenes.
Desde niño, y en su propio suelo nativo, se había distinguido ya como un aprovechado y preocupado estudiante, a través de una precaria escolaridad inicial, así como también por su propia cuenta, dada la escasez de instituciones escolares en su pueblo natal. Posteriormente, siendo aún joven, su espíritu aventurero y audaz lo llevó a viajar por lejanos rincones del país.
Entre 1899 y 1903 estuvo explotando caucho en el Amazonas venezolano, junto a su padre, sus tíos Nicandro y Numa, y su primo Martín Matos Arvelo. Viajará luego durante un año por Manaos y Belem, ciudades brasileñas. De nuevo en Venezuela, a finales de 1904, conoce en Calabozo al bardo guariqueño Francisco Lazo Martí. En 1905 viaja a Caracas por primera vez y luego a Ciudad Bolívar, rumbo otra vez al Territorio Federal Amazonas, acompañando al escritor Rufino Blanco Fombona, recién designado gobernador de tal entidad. Por desgracia no podrá continuar ese viaje. En la capital del estado Bolívar sostendrá una discusión violenta, durante la cual muere su adversario. Será condenado a permanecer prisionero durante ocho largos años en las cárceles de Ciudad Bolívar, Maracaibo y Caracas.
En este tiempo de cautiverio, Arvelo Larriva publicará dos libros: Enjambre de rimas, en 1906, y Sones y canciones, en 1909, funda la revista Sagitario y escribe con frecuencia en la prensa caraqueña y en algunas publicaciones especializadas, como El Cojo Ilustrado y La Lectura Semanal. Los estudiosos de la literatura de aquellos días lo ubican en la segunda generación modernista venezolana, junto a Jesús Semprún, Luis Correa, Sergio Medina y José Tadeo Arreaza Calatrava, entre otros.
En 1913 el poeta bariniteño saldrá en libertad, pero inmediatamente regresará a la cárcel, acusado de conspirar contra la dictadura gomecista junto al general Román Delgado Chalbaud, quien recién había roto su relación de amistad y obsecuencia con el tirano. Serán otros ocho años más en las mazmorras de Gómez, hasta que es liberado en 1921. Entre 1922 y 1927 vivirá en Caracas, disfrutando de una relativa tranquilidad, tiempo en el cual le servirá de tutor a su primo, el también joven poeta barinés Alberto Arvelo Torrealba.    
Al referirse al Arvelo Larriva de estos años, el también poeta barinés Rafael Ángel Insausti señaló lo que a continuación, con la venia de la presidencia (asentimiento), me permito leer: «La época en que escribió, saturada de la influencia de Rubén Darío, explica algunas excelencias y algunos defectos y debilidades de su poesía. Pero al revés de innúmeros hispanoamericanos que vivieron y murieron en olor de imitación, él intentó desde sus primeros poemas definir y acentuar las cualidades de que estaba inconfundiblemente dotado (…) Supo singularizar su verso, ágil, ecoante (sic), conciso, viril por la fuerza de su textura y por el prurito de crearse a cada paso dificultades, no más que para saborear los placeres de la lid y del vencimiento (…) Había nacido para las grandes audacias, de esas que casi cambian la fisonomía de los idiomas. Lástima que se satisficiera con poco».
En 1927, el poeta Arvelo Larriva viajará a Europa, y aunque volverá en 1928, cumpliendo tareas conspirativas bajo la jefatura del general Román Delgado Chalbaud, una vez fracasada la aventura del buque de guerra Falke en las costas de Cumaná, se trasladará en 1929 a Colombia y México, luego a Barcelona de España y, finalmente, a Madrid, donde morirá el 13 de mayo de 1934, a los 51 años de edad, víctima de un infarto.
Quiero terminar esta breve intervención citando –y de nuevo con permiso de la presidencia (asentimiento)– el juicio que sobre la obra del Arvelo Larriva escribiera el también poeta Ramón José Medina: “El suyo era un modernismo peculiar, nada ortodoxo, nutrido con especiales énfasis, en el cual aparece, con fuerza irrebatible, la sólida presencia del mundo venezolano, repartido en seres, realidad, geografía, esencia histórica y aspiración a una definición de la idiosincrasia nacional”.
Y como este testimonio de Medina, podríamos citar muchos otros pronunciados por autores venezolanos tan autorizados como Lisandro Alvarado, el ya citado Rafael Ángel Insausti y Miguel Otero Silva. Por cierto, Otero Silva señaló en algún momento que Arvelo Larriva ha sido uno de los poetas injustamente olvidados en este país, al no habérsele rendido el reconocimiento que su personalidad y obra merecen.
Ahora, con motivo del centenario de su nacimiento, la Cámara de Diputados en representación del pueblo venezolano, puede rendirle un justo homenaje.
A continuación daré lectura al proyecto de acuerdo que propongo para su debida consideración:

La Cámara de Diputados de la República de Venezuela

Considerando:
Que el próximo 25 de mayo se cumplen cien años del natalicio del destacado poeta barinés Alfredo Arvelo Larriva;

Considerando:
Que el poeta Alfredo Arvelo Larriva se destacó así mismo como un combativo y esforzado luchador por el destino democrático de Venezuela, habiendo sufrido cárcel y destierro durante la dictadura de Juan Vicente Gómez;

Considerando:
Que es deber de la Cámara de Diputados exaltar las figuras eminentes que, como la del poeta Arvelo Larriva, son ejemplo permanente para el pueblo venezolano y en especial para las nuevas generaciones;

Acuerda:
Primero: Expresar su júbilo por la celebración de los cien años del natalicio del ilustre poeta Alfredo Arvelo Larriva.
Segundo: Asociarse a los actos que con motivo de tan importante acontecimiento se celebrarán en la ciudad de Barinitas, cuna de tan destacado compatriota, y hacerse representar en los mismos a través de una comisión especialmente designada al efecto.
Tercero: Entregar copia caligrafiada del presente Acuerdo al Ilustre Concejo Municipal del Distrito Bolívar del Estado Barinas y darle publicidad.
Muchas gracias, señor presidente, señores diputados (Aplausos).