martes, 10 de abril de 2012


Verdades

LOS SUCESOS DE ABRIL DE 2002
(… Y la paranoia “épica” del régimen)
Gehard Cartay Ramírez
@gehardcartay
gehardcartay.blogspot.com
El régimen chavista carece de una “épica” propia y por eso quiere convertir los sucesos de abril de 2002 en una especie de epopeya suya, lo que demuestra su paranoia histórica.
Y es que, en su manía de imitar a los comunistas cubanos -que sí la tuvieron en Sierra Maestra, antes de que se convirtieran en una dictadura de las peores y condenaran a su pueblo al hambre y la opresión-, los de aquí sufren una especie de complejo al no tener nada “heroico” que mostrar para convertir su “revolución” en algo “épico”.
Así, por ejemplo, su intento golpista en 1992 fue una auténtica chapucería. Aquella felonía, mal preparada, ejecutada alevosamente con unos cuantos soldados que fueron engañados y usados como carne de cañón, terminó en un fracaso mayúsculo por la cobardía de su jefe máximo y la incapacidad de su estado mayor. Podría decirse que se trató de una simple comedia, si no fuera por el elevado número de muertes que trajo consigo.
Y los vencedores, aquellos que pudieron ser sus víctimas de entonces, trataron sin embargo a los golpistas con respeto y, finalmente, hasta los indultaron y sobreseyeron en sus juicios militares. De no haber sido así, todavía estuvieran presos -que sería lo correcto-, pagando sus graves delitos contra la Constitución y las instituciones legítimas de entonces, así como por la muerte de varios centenares de inocentes.
Al salir de la cárcel por la benevolencia e ingenuidad de quienes los pusieron en libertad, el Gran Hablador y unos pocos seguidores estuvieron predicando en el desierto, hasta que una vasta e inescrupulosa conspiración financiera y mediática los llevó al poder, luego de “potabilizar” a los golpistas y hacerlos “digeribles” electoralmente. Algunos de esos plutócratas creyeron que podrían utilizarlos luego, pero los golpistas les salieron respondones.
Para desgracia de ellos mismos, su llegada al poder por la vía de los votos los alejó aún más de su pretendida épica revolucionaria. Ellos hubieran querido asaltar el poder armados y montados en tanques, y no por la voluntad popular. Por eso, desde entonces, han buscado sin éxito darle un contenido “épico” a su acción política. No lo han logrado, ni lo lograrán.
A los tres años de estar en el gobierno y luego de haber provocado impunemente a la sociedad civil, sobrevinieron los sucesos de abril de 2002. Fueron producidos por una auténtica insurrección popular, la más grande en nuestra historia, tan contundente que el Presidente de la República renunció al cargo, tal como el Alto Mando Militar se lo comunicó a los venezolanos en la madrugada del 12 de abril por cadena de radio y televisión.
Inmediatamente, el presidente renunciante fue por sus propios pasos a entregarse en Fuerte Tiuna a los militares que habían desconocido sus órdenes de activar el Plan Ávila para reprimir militarmente a la multitudinaria concentración que marchó esa tarde al Palacio de Miraflores. Pidió que lo dejaran irse a Cuba con su familia. Y no opuso ninguna resistencia: el mismo miedo que lo paralizó el 4 de febrero de 1992 lo volvió a paralizar diez años después.
Se creó así un auténtico vacío de poder, algo que siempre ha tratado de negar la cúpula podría del chavismo. Por fortuna, allí están innegables testimonios televisivos y radiales que no admiten prueba en contrario.
Al renunciar el Presidente no existía ninguna línea de sucesión constitucional por la cobardía de quienes la integraban. El vicepresidente Diosdado Cabello fue el primero en “dejar el pelero”. William Lara, presidente de la Asamblea Nacional, renunció a su cargo. Lo mismo hizo el presidente de Tribunal Supremo, hoy embajador en Colombia.
Este vacío de poder abrió la Caja de Pandora y con ella una comedia total de equivocaciones. Los militares alzados nombraron a Carmona Estanga como Presidente, sin tener cualidad jurídica al efecto. Este, en lugar de legitimarse obteniendo la aprobación de la Asamblea Nacional, se envalentonó y mediante un decreto golpista la disolvió. Lo mismo hizo con el Tribunal Supremo y, de paso,  se arrogó la facultad de destituir y nombrar gobernadores y alcaldes. Total, una locura absoluta.
A las 48 horas siguientes, los militares que lo habían nombrado procedieron  a desconocerlo. Y así le abrieron el camino del regreso al presidente renunciante. Aquellos pobres oficiales “mataron el tigre y le tuvieron miedo al cuero”, como decimos en el llano.
No hubo entonces ninguna epopeya épica en el retorno del Gran Hablador a la presidencia. El único que cumplió valientemente su papel fue el pueblo venezolano, pero lo traicionaron los militares alzados y la claque de Carmona Estanga, títeres de la misma plutocracia que ayudó a llegar al poder al golpista sabaneteño en 1998.
Esta fue la verdad de los hechos. No hay otra. Y punto.  


 LA PRENSA de Barinas - Martes, 10 de abril de 2012.




 









martes, 3 de abril de 2012

Verdades
¿CUAL SOBERANÍA?
Gehard Cartay Ramírez

gehardcartay@gmail.com

@gehardcartay
gehardcartay.blogspot.com

El actual régimen es -sin exageración- el más entreguista y vende patria que ha registrado la historia venezolana.
Y no deja de ser cínico que sea también, de la boca para afuera, el que ha hecho más gargarismos antiimperialistas al afirmar que “rescató la soberanía nacional”, supuestamente entregada en el pasado al imperio estadounidense.
Nada más falso, amigo lector. En estos desgraciados 13 largos años de régimen chavista, Venezuela ha sido hipotecada como nunca antes, ni siquiera cuando la dictadura gomecista le entregó a Estados Unidos la explotación petrolera, a cambio de su protección.
Ahora, para vergüenza de los venezolanos, somos una colonia castrocomunista, doscientos años después de haber alcanzado nuestra independencia política. La actual tiranía que oprime al pueblo cubano es la que manda en Venezuela. Su sátrapa mayor, al seducir a un arrobado imitador suyo, logró lo que no pudo por las armas a principios de la década de los sesenta del siglo pasado.
Hoy, sin disparar un tiro y sin la fiera resistencia que le opusieron el presidente Rómulo Betancourt y los recios militares patriotas de entonces, al punto de derrotarlo política y militarmente, Fidel Castro ha colocado a Venezuela bajo sus órdenes, mientras se aprovecha de nuestros recursos financieros y económicos para mantener su agónica dictadura.
No contentos con esta traición a la patria, el régimen chavista ha colocado bajo la supervisión castro comunista -disfrazada de “asistencia técnica”- el control de importantes áreas de la defensa y la seguridad de la nación, así como sectores vitales de la economía, la salud, el registro civil e inmobiliario, etc., etcétera.
Se trata de una actitud absurda. El régimen cubano no tiene nada positivo que aportarle a Venezuela, pues ha sumido a Cuba en la más abyecta situación de miseria, hambre e irrespeto a los derechos humanos, al punto que muchos prefieren desafiar a los tiburones para tratar de llegar a Estados Unidos, y no seguir sufriendo los rigores de un infierno como el cubano.
Hay, además, otro hecho gravísimo. El régimen chavista, a pesar de haber recibido los más altos precios petroleros de nuestra historia, ha aumentado nuestra deuda externa como nunca antes. Al cierre del tercer semestre de este año, según el informe del Banco Central de Venezuela, la deuda externa llegó a 95.000 millones de dólares, es decir, 233 por ciento más que la acumulada en 1999, cuando el Gran Hablador llegó al poder, con el agravante de que la deuda de ahora paga altos intereses del 13% al 18%, seis u ocho veces más que la tasa de crecimiento promedio de nuestra economía en los últimos 12 años.        
Aparte de tal felonía contra los hijos de Bolívar, el actual régimen ha hipotecado al imperialismo chino nuestras reservas petroleras, a cambio de 20.000 millones de dólares para financiar su ruinoso proyecto político y económico. Se trata de una vulgar entrega de nuestra soberanía económica, con el embarque de 200.000 barriles diarios de petróleo por 10 años, a precios de hoy, cuyo transporte al otro lado del planeta lo pagaremos nosotros.
Nunca antes gobierno alguno -salvo el de Guzmán Blanco en el siglo XIX, que pagaba a quienes nos prestaban dinero con los ingresos de las aduanas- había llegado a estos extremos de entrega a un país extranjero. Pues bien, violando la Constitución Nacional y las leyes de la materia, el actual régimen ha otorgado nuestras reservas petroleras como garantía prendaria de la deuda milmillonaria que ha contraído con China.
Entonces, ¿de cuál soberanía se ufana la cúpula podrida del chavismo y su jefe, cuando han convertido a Venezuela en una colonia política e ideológica del castrocomunismo cubano, aumentado nuestra deuda externa como nunca y transformado a los venezolanos en deudores milmillonarios de los chinos? 
Un nuevo atropello contra “La Prensa”
Como era de esperarse en un régimen que controla el Poder Judicial, la decisión tribunalicia contra La Prensa “concedió la razón” al régimen en su intento por cercar y liquidar a este medio de comunicación social. No ha sido, por supuesto, una sorpresa para nadie, pues este guión está escrito y programado en todas sus fases. Por esto mismo, se trata de una maniobra burda, sobre la cual los barineses estamos advertidos desde hace tiempo. El futuro se encargará de poner en claro toda esta tragicomedia contra la libertad de expresión, y sus sicarios de hoy deben saber que serán condenados, en su momento, por el juicio más severo: el de la historia. Y no serán absueltos.

martes, 27 de marzo de 2012


Verdades

VENEZUELA EN RETROCESO

Gehard Cartay Ramírez      

gehardcartay@gmail.com

@gehardcartay
gehardcartay.blogspot.com

   Que Venezuela va en franco retroceso se comprueba al  observar el resto de los países latinoamericanos.

   (Aquí mismo, en la vecina Colombia, las cosas andan mejor que en nuestro país, incluso en materia de seguridad de personas y bienes, para no hablar de crecimiento económico, fuentes de empleo, lucha contra la pobreza o de la inversión nacional y extranjera. Hace apenas unos quince años ocurría exactamente lo contrario. Y es que hasta en asuntos como la vialidad, cualquiera que visite Cúcuta, por ejemplo, constatará la ruinosa carretera entre San Cristóbal y San Antonio, y la diferencia abismal con la autopista que enlaza la frontera con la capital del Departamento Norte de Santander.)
    Resulta doloroso afirmarlo, pero así es. Casi todos los países latinoamericanos avanzan hacia el progreso, menos nosotros. Irónicamente, algunos lo están haciendo incluso con nuestros petrodólares, esos mismos que de manera irresponsable y criminal ha venido regalando el actual régimen, en su ridículo esfuerzo por comprar un liderazgo continental mientras la pobreza y el desempleo afectan a la mayoría de los venezolanos.
Y todo ello es responsabilidad del Gran Hablador y su nefasta permanencia en el poder desde hace ya trece largos años. En este ominoso tiempo, insisto, el país ha retrocedido en todo sentido. Usted, amigo lector, puede hacer un simple ejercicio intelectual al respecto, tratando de buscar alguna materia donde el régimen haya hecho avanzar a Venezuela.
Basta ir a los hechos: ni siquiera su más reiterada mentira, repetida por algunos extraños “opositores”, de “colocar a los pobres en la agenda”, puede mostrar signos de avance. Todo lo contrario: hoy hay más pobres que antes, más ranchos, más miseria, más desempleo y peor calidad de vida en todos los sentidos.
El daño mayor que nos ha hecho el régimen ha sido permitir y amparar el genocidio que cada día comete la delincuencia contra los venezolanos. Genocidio he dicho, y no es una exageración. Casi 200.000 asesinatos desde 1999 -cometidos por el hampa armada que reina en casi todo el territorio nacional, sin que las autoridades hagan algo para combatirla- resulta una cifra dramática, que revela precisamente cómo estamos ante un descomunal genocidio, perpetrado con la impunidad y hasta la protección del actual régimen.   
El otro crimen del chavismo en el poder ha sido la eliminación de millones de empleos al propiciar el cierre de más de diez mil empresas e industrias, incluyendo fincas y fundos agropecuarios, entregados por lo general a aventureros, invasores y traficantes improductivos. Quien desee comprobarlo, que vaya a las antiguas zonas industriales de Valencia, Maracaibo, Barquisimeto o Puerto La Cruz y constate los galpones abandonados, la mayoría desvalijados o invadidos. También puede darse una vuelta por la antigua Zona del Hierro en Guayana y conseguirá desempleo y pobreza, en lugar de industrias y empleos florecientes.
Mientras todo esto ocurre, Venezuela se ha convertido en un país importador de todo, hasta de gasolina -algo insólito años atrás-, por obra de la destrucción del aparato productivo nacional a todos los niveles. Mientras nuestros ganaderos son arruinados, los de Brasil, Uruguay, Argentina y Centroamérica, se han convertido en los “toñecos” del régimen, que les compra carne a precios más altos y con el pago de las comisiones respectivas a los corruptos de aquí y de allá.
Mientras nuestros agricultores, en general, son castigados y perseguidos por una falsa reforma agraria y arruinados en todo sentido, los de otros países son enriquecidos por las milmillonarias importaciones que hace el régimen. Qué nefasto comportamiento, que en nombre del “socialismo del siglo XXI” arruina a nuestros productores, mientras enriquece a la todopoderosa burguesía capitalista agropecuaria e industrial de otros países, y todo ello en función de una enfermiza ambición de poder vitalicio, tan corrupta y criminal como ineficiente y destructora!
Todos ellos son, ni más ni menos, crímenes de lesa humanidad contra los venezolanos del presente y del futuro. Al igual que sucedió con la demagogia y el populismo militaristas de Perón en Argentina, a mediados del siglo pasado y que todavía sufre el pueblo de aquella nación, esta cruel y destructora experiencia del chavismo en el poder también dejará graves secuelas que no se resolverán en lo inmediato, una vez que lo echemos del poder el siete de octubre próximo.
Lo importante es acabar ya con esta pesadilla y enfrentar con decisión y coraje la ciclópea tarea que tenemos por delante.

UNA UNIVERSIDAD PARA LAS NUEVAS GENERACIONES Discurso de Gehard Cartay Ramirez

martes, 20 de marzo de 2012

Verdades
“LA PRENSA”: CONTRA VIENTO Y MAREA
Gehard Cartay Ramírez
@gehardcartay
gehardcartay.blogspot.com
                   
Puede decirse, sin exageración, que La Prensa de Barinas ha demostrado siempre el mayor respeto y consideración por la libertad de expresión y de información.
Y todo ello a lo largo de sus 27 años de existencia, cumplidos el pasado 16 de marzo. Durante este largo tiempo, La Prensa se ha consolidado como una de las instituciones más serias de nuestra entidad, con un bien ganado prestigio y la mayor credibilidad en su género.
Esa impecable trayectoria ha sido fruto del esfuerzo y la probidad de su editor Ruvico Ramírez y de su director Alberto Santeliz Meléndez, acompañados por un equipo de periodistas, administradores y personal técnico de la mayor calidad.
Porque no es obra de la casualidad la enorme receptividad que La Prensa tiene entre los barineses. Sus páginas, abiertas a todos, indistintamente de su posición política, económica, social o religiosa, han reflejado siempre los mejores intereses de Barinas y su gente, sin exclusiones de ninguna índole.
Lo afirmo desde mi experiencia de dirigente político, ya como parlamentario o como Gobernador, bien en las trincheras de la oposición o en responsabilidades de mando. Y creo que lo mismo puede ratificar el resto de los dirigentes políticos de la región. Todos hemos sido testigos de que La Prensa se ha destacado por su amplitud y por estar siempre en sintonía con las mejores causas de los barineses.
Por eso, precisamente, resulta condenable la posición que desde hace varios años han asumido los gobiernos nacional, regional y municipales en su contra, mediante diversas maniobras de la peor especie contra La Prensa, y todo ello por el “delito” que representa para el régimen la presencia de un diario plural, amplio y abierto como el que usted tiene en sus manos.
Claro, La Prensa además ha cometido otro “delito” imperdonable: no haberse arrodillado ante el poder, como sí lo han hecho otros medios, ni aplicar autocensura y mucho menos censura en la cobertura diaria de las noticias nacionales y regionales. Esta actitud le ha valido la enemistad unilateral del actual régimen, cuya perversa finalidad -en materia de medios de prensa- es su ya confesada y cacareada “hegemonía comunicacional”, es decir, su siniestro propósito de controlar todos los diarios, radios y televisoras y estrangular a los medios independientes, como lo hacen siempre los gobiernos totalitarios de cualquier signo.
Hace algunos años, la familia Chávez -que manda en Barinas como si fuera su feudo personal- decidió no pagarle a La Prensa una deuda millonaria de la Gobernación por concepto de publicidad oficial. Fue la primera maniobra para tratar de “ablandarla”. Al no lograrlo, entonces decidieron, no sólo no cancelar aquella deuda legítimamente contraída con este diario, sino quitarle todo tipo de publicidad oficial, a la que tiene perfecto derecho porque se paga con el presupuesto público. Y no sólo eso, sino que fueron más allá: obligaron a los demás órganos del gobierno nacional y a las alcaldías a negarle también sus pautas publicitarias oficiales. De esta manera pretendieron cercarlo económicamente y obligarlo a cerrar.
No lo lograron, gracias a Dios, a los anunciantes y a sus miles de lectores. Ya son varios años sin publicidad oficial, con lo que ha demostrado que puede existir sin ella. Y, sin embargo, en un gesto de consecuencia con sus lectores -que provienen de todas las tendencias políticas y clases sociales-, este periódico nunca ha dejado de publicar las actividades e informaciones provenientes del gobierno nacional y regional o de las alcaldías de Barinas. Una actitud hidalga, que dice mucho de la seriedad de La Prensa y particularmente de su editor y director.
Ahora la amenazan con un juicio inicuo y absurdo, utilizando sicarios “institucionales” y apelando a argumentaciones tan maliciosas como ilógicas. Todo ello, por supuesto, con el mismo fin: tratar de estrangular y poner contra la pared a este periódico. Lamentablemente para ellos, La Prensa seguirá existiendo cuando todos ellos sean un pésimo recuerdo y sus descendientes seguramente se avergonzarán por la actitud que hoy asumen.
Estas prácticas fasciocomunistas del actual régimen hablan por sí solas sobre la intolerancia, indignidad y totalitarismo que los caracteriza. Piensan que por estar ahora en el poder pueden “pulverizar” y liquidar a quienes no piensan como ellos o se atreven a criticarlos. Por supuesto, nuevos ricos como son, ahora a través de sus testaferros compran radios, televisoras y diarios para ponerlos al servicio del régimen
Definitivamente, no han aprendido la lección de la historia: ellos pasarán, insisto, pero los medios de comunicación independientes seguirán existiendo e informando, más allá de estos crímenes contra la libertad de expresión.
  
LA PRENSA de Barinas - Martes, 20 de marzo de 2012.

sábado, 17 de marzo de 2012

UNA UNIVERSIDAD PARA LA NUEVA GENERACIÓN Y EL DESARROLLO AGROPECUARIO DEL PAÍS



Discurso del Diputado Gehard Cartay Ramírez




(Sesión de la Cámara de Diputados el día 13 de octubre de 1974)


EL PRESIDENTE: Tiene la palabra el diputado Gehard Cartay Ramírez.
DIPUTADO CARTAY RAMÍREZ (GEHARD):


Ciudadano Presidente; Ciudadanos Diputados:
 
 He solicitado la palabra, a nombre de la Fracción Parlamentaria de Copei, para hacer algunas reflexiones en torno a un hermoso anhelo, muy sentido, de los estados que conforman los Llanos Occidentales del país.
 
 Se trata, distinguidos colegas, de una aspiración colectiva que va mucho más allá de los intereses particulares de esas entidades regionales o de las instituciones que en ellas existen. Se trata de una aspiración basada en una nueva concepción de la universidad, cuya originalidad esté, precisamente, en que sea un instituto de educación superior que pueda no sólo capacitar a una generación de jóvenes venezolanos para las tareas del desarrollo agropecuario del país, sino también en servir como centro de orientación de las estrategias y diseños de desarrollo en la zona occidental de los llanos venezolanos.
 
 El planteamiento de esa Universidad Rural -como la hemos llamado inicialmente- tiene, pues, un carácter nacional. No sólo son los Llanos Occidentales los que necesitan una universidad concebida para el estudio de las ciencias agrarias. Es también el país entero el que está requiriendo una institución universitaria que se salga de los cánones clásicos y académicos tradicionales que, hasta ahora, han caracterizado a nuestras instituciones de educación superior.
 
 Tres serían, a nuestro juicio, sus objetivos básicos:
 
 En primer lugar, se trata de una institución universitaria proyectada con el propósito de lograr el desarrollo de una zona de grandes recursos pecuarios, agrícolas, hídricos y mineros del país.
 
 En segundo lugar, se trata de un instituto de educación superior que representa un ensayo novedoso, original y distinto -insisto- de lo que son las instituciones de educación superior en Venezuela o las universidades del país.
 
 Y en tercer lugar, se trata de un proyecto de educación universitaria cuyo propósito central lo constituirá el estudio de las Ciencias Agrarias.
 
 Tales objetivos son, de por sí, muy importantes, y como tales sólo espero que la Cámara de Diputados, y quienes la integran, tomen exacta conciencia de la enorme trascendencia que tiene su creación e inmediata puesta en marcha.
 
 Lo que queremos, ciudadanos diputados, es una Universidad que sea fundamentalmente el centro motor de una estrategia integral del desarrollo agrícola y pecuario del occidente venezolano y, desde luego, también para el resto de Venezuela. Queremos una Universidad que logre resolver el problema de los elevados niveles de población estudiantil que, hoy por hoy, crecen de manera vertiginosa en los Estados Barinas, Portuguesa, Cojedes y Apure. Queremos igualmente una Universidad que no sólo resuelva la ya evidente dificultad de la explosión demográfica estudiantil, sino que también pueda darles a los estudiantes la posibilidad de optar por carreras universitarias relacionadas con la actividad agrícola y pecuaria, la cual, por cierto está demandando inteligencias agudas y talentos interesados para poder superar los retos que, en esta materia, tenemos planteados en el porvenir inmediato.
 
 Queremos, en definitiva, una Universidad que por sus especiales características pueda aprovechar la existencia de numerosos recursos en el orden agrícola, en el orden pecuario, en el orden minero y en el orden hidrológico, de tal manera que los mismos puedan ser aptos para las labores que se refieren a la docencia, la investigación y la extensión universitaria.
 
 En la zona que ha sido estudiada para localizar a la Universidad de los Llanos Occidentales o la Universidad Rural existe gran cantidad de suelos hábiles para la producción agropecuaria. Existen también recursos forestales, hídricos y mineros que aún se mantienen en espera de la mano del hombre para que sean utilizados, no en beneficio de grupos económicos privilegiados o de sectores explotadores de las riquezas naturales del país, sino esencialmente en el desarrollo agrícola y pecuario que con urgencia tiene planteado Venezuela.
 
 Al respecto, debo llamar la atención de ustedes, señores parlamentarios, para destacar que, aparte de la originalidad del proyecto universitario que vengo comentando y las nuevas opciones en cuanto a estudios y carreras universitarias que ofrece al estudiantado en general (más allá de las ofertas tradicionales en esta materia que ya anuncian una especie de “proletariado profesional”, si se me permite la expresión), existe también una perspectiva que quiero poner de bulto ante ustedes: con esta Universidad que proponemos vamos a instrumentar una auspiciosa relación entre ella y el Sector Público, a fin de adelantar proyectos muy ambiciosos, entre ellos, el Programa Integral de los Altos llanos Occidentales (PIALLO), que en la actualidad ejecuta Corpoandes, o también Programa MAC-FAO, cuyos resultados ha sido en verdad positivos en la zona, por citar dos ejemplos conocidos.
 
 Y es que esta Universidad Rural que hoy aspiran barineses, portugueseños, cojedeños y apureños, también vendría a suplir, a través de la investigación aplicada, viejas formas de actividad docente a nivel de educación superior. Pero también sería una Universidad que brinde a los jóvenes de todo el país amplias posibilidades de orientación vocacional hacia las carreras agrarias a impartir.
 
 Porque, y esto también debe recalcarse, la que proponemos sería una Universidad que no sólo se limitará a darle al joven educando meros conocimientos teóricos, sino que también, en una segunda fase de su sistema educativo, estos sean aplicados directamente a las experiencias del campo venezolano.
 
 Así, de acuerdo con el proyecto que comentamos ahora, los universitarios de esta nueva institución de educación superior participarán igualmente en las exigencias del medio ambiente y de los elementos humanos que hacen vida en los campos venezolanos. Al fin y al cabo, en el futuro desarrollo del sector agropecuario no sólo habrá una noción reducida de la productividad en términos económicos, sino el respeto y la promoción de nuestros productores agrícolas, sean pequeños, medianos o grandes.
 
 Esta futura Universidad romperá con la vieja estructura de Facultades y de Escuelas, sustituyéndolas por Núcleos y Módulos localizables en los diversos Estados de los Llanos Occidentales. Como puede observarse, estamos en presencia de un proyecto universitario revolucionario, novedoso y original, destinado también a formar un nuevo profesional en Venezuela.
Esta futura universidad, mediante programas de investigación aplicada, perfeccionará y complementará los conocimientos que sus estudiantes obtendrán como consecuencia de las técnicas y del sistema educativo a desarrollarse, de acuerdo con el proyecto respectivo. Esta futura universidad también contemplará, en extensión, estudios de posgrado en diversas ramas de las Ciencias Agrarias. Y, desde luego, esta futura universidad deberá integrarse a las comunidades de su radio de acción y a los pequeños y medianos productores agropecuarios y campesinos, para consolidarse con ellos, a su lado, de manera vivencial y comprometida.
 
 Esta futura Universidad Rural, distinguidos colegas, desde sus actividades docentes, de investigación y de extensión, podrá también estudiar y proyectar diversos planes de desarrollo en aspectos tan concretos como la ganadería, producción y mejoramiento de cultivos tradicionales, aumento de la productividad en cereales y leguminosas, planificación y asesoría de asentamientos campesinos, así como de programas agroindustriales a ejecutarse en los Llanos Occidentales, concertados con los sectores público y privado. No creo que deba insistir en que todos estos objetivos se cumplirán con la participación del personal docente y académico, así como de sus estudiantes y empleados, todo ello dentro de un propósito mayor como lo es la excelencia universitaria.
 
 Con inocultable emoción, y atreviéndome a vislumbrar un promisor futuro para esta iniciativa extraordinaria, sueño compartido por muchos venezolanos de Barinas, Cojedes, Apure y Portuguesa, tierra plana, ancha y generosa, “propicia para el esfuerzo, como fue para la hazaña” -así la describió don Rómulo Gallegos-, insto a ustedes, Ciudadanos Diputados de todos los partidos y tendencias, a que recomendemos al Ejecutivo Nacional la creación, cuanto antes, de la Universidad Rural o Universidad de los Llanos Occidentales, mediante el Decreto Presidencial respectivo.

 Esta futura Universidad será de gran utilidad y servicio para el país entero desde su ubicación en los Llanos Occidentales venezolanos. Y es que un proyecto tan ambicioso como el que comentamos, no puede ser realizado para beneficiar a un estado o una región en desmedro de otro estado o de otra región.  
Ciudadanos diputados:
 
 El muy completo proyecto que se ha elaborado al respecto, los estudios de factibilidad hechos hasta ahora y la aspiración de distintos sectores de la colectividad venezolana y de los Llanos Occidentales son elementos más que suficientes para que el Gobierno Nacional decida, ahora mismo y de manera favorable, la creación de la Universidad Rural o de los Llanos Occidentales.
 
 Quiero finalmente, honorables colegas, en nombre de la Fracción Parlamentaria del Partido Social Cristiano Copei, acompañar al Presidente de la Cámara, doctor Gonzalo Ramírez Cubillán, en la proposición que ha formulado para que, cuanto antes, el ciudadano Ministro de Educación proceda a nombrar la Comisión Organizadora de la Universidad Rural de Venezuela o Universidad de los Llanos Occidentales, y que esta, a su vez, proceda a iniciar los estudios correspondientes para determinar su sede rectoral, todo lo cual deberá ser oficializado por el correspondiente Decreto Presidencial de creación de esta nueva institución de Educación Superior a que nos hemos referido en esta intervención.
 
 Devolvamos al campo, a la tierra venezolana, la voluntad de nuestros jóvenes para que, integrada a la de nuestros campesinos, construyan una nueva y luminosa realidad.


 
 Muchas gracias, ciudadano Presidente, ciudadanos Diputados (Aplausos).

martes, 13 de marzo de 2012

Verdades: UN RÉGIMEN AGOTADO




 Por donde usted lo mire, amigo lector, el actual es un régimen agotado.  

  El primer agotado es precisamente su jefe único. Agotado política, mental y físicamente. Ya no da para más, y los hechos así lo confirman. Por supuesto que el suyo fue un proyecto político y personal agotado desde sus mismos inicios por inviable, anacrónico, antihistórico y -como se ha demostrado hasta la saciedad- por catastrófico para el país y su gente.  

  Pero también su discurso luce agotado. Hace tiempo que no se le oye una idea nueva, fresca, interesante. Por el contrario, se repite a sí mismo como un disco rayado. Y esto no es reciente, por cierto. Desde el principio, esos discursos han sido siempre básicamente esquemáticos, primarios, casi escolares. Se trata de unas pocas ideas raquíticas, nada originales, simples consignas, que sus acólitos repiten como si se tratara de nuevas «verdades reveladas».
 

 Agotado también está su papel como jefe del régimen. Y esto es muy grave para la subsistencia posterior del chavismo. Porque al haber convertido la República en una vulgar autocracia, dependiente única y exclusivamente de su jefe único, con las degeneraciones perversas que traen consigo el culto a la personalidad y el endiosamiento de su caudillo, el chavismo firmó su propia condena de muerte si aquel desaparece.   

 Nunca fueron capaces de enfrentar a su «comandante presidente» y advertirle lo fatal que resultaría encomendarse a un jefe único, sin sustituto ni relevos de ninguna especie. Y allí están hoy los resultados trágicos: no hay nadie a la vista para reemplazarlo, llegado el caso como parece, entre la fauna de enanos intelectuales y políticos que lo rodean, degradados a tales por su propio jefe, cuya infinita vanidad, narcisismo y megalomanía ahora condenan a la extinción al movimiento que lo ha venido apoyando.  

 El segundo factor también agotado sin remedio es su pésimo equipo humano, a todos los niveles. Un equipo integrado por sujetos profundamente corruptos, ineptos, irresponsables e insensibles, con las excepciones que puedan existir y que se desconocen.  

  Si se analizan, por ejemplo, sus diversos equipos ministeriales desde hace 13 años, notarán con facilidad que siempre ha estado integrado por las mismas caras. Los pocos cambios producidos conforman un círculo vicioso, producto de una permanente rotación entre ellos.
 

 Así, de repente, un mediocre ministro que ha fracasado en educación lo nombran en el despacho de energía eléctrica, y fracasa igualmente. Hay otros que están en un determinado ministerio, los sacan, lo prueban en otros y, finalmente, lo devuelven al anterior cargo. Al jefe único no le importa que sean burócratas incapaces y fracasados. Lo único que le importa es que le sean fieles y leales hasta la exageración.
 

 Por eso es que estos ministros han resultado ser los peores de toda nuestra historia republicana, lo cual es mucho decir, por cierto. Y es que a su penosa carencia de credenciales o aptitudes se une su obsecuencia perruna frente al jefe único. Son, por lo general, unos pobres diablos, sin criterio propio ni personalidad, sin ideas ni iniciativas descollantes. Hay que ver cómo han perdido miserablemente su tiempo sentados largas horas en los shows televisivos de su «comandante presidente», aplaudiendo como focas cualquier disparate que se diga, en lugar de estar en sus despachos trabajando o recorriendo el país, oyendo los graves problemas que vivimos y, sobre todo, aportando soluciones a los mismos.
 

 Y el tercer elemento, también agotado de manera dramática, es el movimiento político que ha venido sirviendo de plataforma de apoyo al régimen y su jefe único. De aquel movimiento popular arrollador y emotivo de años atrás, quedan muy pocas cosas que valgan la pena. Salvo algunos cuantos que aún creen en una supuesta «revolución socialista y bolivariana» -un auténtico injerto de gallo con morrocoy, insisto una vez más-, lo demás ha devenido en oportunismo, clientelismo y corrupción. Sus jefes y favoritos se han enriquecido groseramente y de simples «patas en el suelo» hasta hace pocos años, hoy son magnates con inmensas fortunas aquí y sobre todo en el extranjero.  

 Pero el pueblo llano que había venido siendo engañado por ellos, ya se ha dado cuenta de la estafa que se le hizo en todo este largo tiempo. Por esa poderosa razón, cada vez más los abandonan y se incorporan al cambio que se anuncia desde ya para el próximo siete de octubre, con la candidatura victoriosa de Henrique Capriles y la alternativa democrática.  

  El chavismo como proyecto político y movimiento popular ya se agotó. Su único destino inmediato será la atronadora derrota que les espera en las próximas elecciones.



Gehard Cartay Ramírez

 
La Prensa de Barinas, Martes, 13 de febrero de 2012.